Como puede verse en nota aparte, fueron varios dirigentes del Partido Justicialista quienes se han manifestado en este aniversario. Entre ellos la vicepresidenta, Mariana San Martín, quien, al respecto desde una mirada histórica, pero también desde el presente, dejó sus reflexiones. “Su legado es historia, presente y futuro. Su irrupción en la vida política argentina marcó una bisagra cuyas transformaciones continúan profundizándose”, destacó. “Evita fue una mujer distinta, un talento único y genuino, cuyo paradigma tiene alcance universal. Fue vanguardista y revolucionaria, incorporó la pasión y el sacrificio como valores políticos, y además interpretó mejor que nadie aquella verdad peronista: “En esta tierra lo mejor que tenemos es el pueblo”, agregó. Esa mirada histórica la lleva a hacer notar que en apenas siete años sacó a millones de argentinos de la pobreza brindándoles dignidad e igualdad de condiciones; llevó alegría a cientos de miles de niños y ancianos, engrandeció a las mujeres y dio amparo con especial afán a todos los trabajadores en una Patria liberada. “Su legado sigue vigente y se proyectó aun en estos tiempos. Vuelve y es millones durante los gobiernos de Néstor y Cristina, porque es posible pensar que está presente mediante la Asignación Universal por Hijo, la creación de cinco millones de puestos de empleo, en los nietos recuperados, en la entrega de netbooks, en el 6 por ciento del PBI invertido en la educación, y en el progresivo incremento de los haberes jubilatorios, en la Ley de medios, en las paritarias colectivas y en las leyes de igualdad de género, las que penalizan la trata de personas y la que posibilita el matrimonio igualitario, en la Ley de trabajadoras domésticas… en la Tarjeta Alimentar, en la Ley de cupo travesti trans, en el programa Mil Días que nació en nuestra ciudad y hoy es ley nacional y en la creación del Ministerio de Mujeres…”.

Guía permanente

“Evita es una guía permanente para todos aquellos que sentimos y abrazamos con militancia la causa nacional y popular. E incluso para las nuevas generaciones que asumen con vocación la participación en el peronismo, y la aceptan como forma de vida; Evita despierta ese indescifrable sentimiento de militar con alegría, tal como alguna vez dijo: “Si este pueblo me pidiese la vida se la daría cantando, porque la felicidad de un solo descamisado vale más que toda mi vida”. Agregó que “cuando vemos cómo tratan de ensuciar la figura de Cristina y la de sus hijos y la de todos los que nos identificamos como kirchneristas, tendríamos que recordar que a Evita también trataron de borrarla de la faz de la tierra. Dinamitaron el lugar donde murió para evitar que se convirtiera en un sitio de culto, prohibieron su foto, su nombre y su voz, abandonaron la construcción del hospital de niños más grande de América porque llevaría su nombre, echaron a los ancianos de los hogares modelo, quemaron hasta las frazadas de la Fundación, destrozaron pulmotores porque tenían el escudo con su cara, secuestraron e hicieron desaparecer su cuerpo por 16 años. Pero como sospechaban los autores de tanta barbarie, todo fue inútil. Solo muere aquello que se olvida y al cumplirse setenta años sin Evita, las huellas que dejó siguen siendo inspiración para las luchas por las ideas, la causa por la justicia social, la lealtad y la fe de que un país mejor es posible”, concluyó.

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