Buñuelos de espinaca y trigo burgol

Ingredientes

1 atado de espinaca cruda

4 cucharadas de harina

2 cucharaditas de polvo de hornear

2 huevos batidos

Aceite

1/2 taza de trigo burgol seco

Cebolla de verdeo

Sal y pimienta

 

Preparación

Lavar bien la espinaca, escurrir y picar. Batir los huevos con un tenedor. Hidratar bien el trigo burgol o darle un hervor para que quede tierno, colar bien para que quede seco. Picar la cebolla de verdeo bien fino.

En un bol poner la espinaca, el trigo burgol, el verdeo y el huevo batido. Agregar sal y pimienta. Incorporar de a poco la harina evitando los grumos. Tiene que lograrse una consistencia que nos permita manejarlo para formar los buñuelos.

Cocinar en freidora con abundante aceite caliente, dar vueltas hasta que estén dorados y retirar.

 

 

Tabbule (ensalada de trigo burgol)

Ingredientes

200 g de trigo burgol fino

4 tomates peritas

3 cebollas de verdeo

2 cebollas

2 morrones de colores

1 manojo de perejil

1 pepino (optativo)

1 ramito de menta

Jugo de limón

Sal, aceite

2 cucharadas de tahine (pasta de sésamo)

 

Preparación

Lavar y cortar las verduras en trozos muy chicos. Poner el trigo en un bols y cubrirlo de agua hirviendo, de esa manera se cocina, cuando absorbió el agua agregar las verduras.

Dejarlo en frío un rato y mezclarlo para que el jugo se integre. Incorporar el tahine (pasta de sésamo y aceite se conserva en heladera. Picar el perejil y la menta. Incorporar la sal, el limón, el aceite, el perejil y la menta 1 hora antes de servir. Conservar en heladera tapado.

Se puede comer como entrada o ensalada.

La cantidad de verduras varía según los gustos o los comensales

Para conservar lo que no se consume, conviene si vemos que es mucha cantidad guardar una parte sin condimentar

Puede realizarse sin tahine y agregar semillas de sésamo

 

Trigo burgol. Propiedades y beneficios saludables

El burgol es una variedad de trigo que se obtiene a partir del trigo candeal (triticum polonicum), el cual es partido, zarandeado, precocido y secado. Es un cereal originario de los países árabes y Armenia.

Es rico en proteínas, vitaminas del grupo B, ácido fólico y hierro.

Se lo asocia a la salud del corazón y a la buena circulación. También se lo suele indicar para el buen funcionamiento del sistema nervioso por su alto contenido de vitamina B.

Componente ideal de una amplia variedad de dietas para el corazón, la digestión, la diabetes; e incluso, para bajar de peso.

Se elaboran 3 categorías: grueso, medio y fino. El grueso es el mejor para los rellenos, y el fino es preferible para las ensaladas.

En nuestro país, generalmente se comercializa el trigo burgol grueso, suelto o envasado.

Sin importar su categoría, es fresco cuando huele a nueces.

Lo ideal es almacenarlo en un frasco de vidrio hermético en un lugar fresco y seco. Se mantendrá en óptimas condiciones durante aproximadamente unos 8 meses.

Para evitar la proliferación de insectos, se puede introducir en el frasco una hoja de laurel o, directamente, guardarlo en la heladera.

Como está precocido, puede consumirse luego de una ligera cocción (10 minutos), o hidratado con agua hirviendo.

Para hidratarlo, se echa la cantidad de agua hirviendo suficiente para cubrirlo, y se deja tapado durante unos 20 minutos, o hasta que los granos estén blandos. Luego, si sobra líquido, se cuela.

Es un alimento ideal para climas cálidos. Se utiliza en guisos, sopas, tartas, ensaladas y, por su sabor neutro, también en postres.

Se puede preparar un desayuno rápido y nutritivo con el trigo burgol hidratado que ha sobrado de la cena, agregándole: una manzana rallada, un poco de jugo de limón (o de naranja), unas pasas de uva y una cucharada de miel. De otro modo, consiste en combinar el trigo burgol hidratado con un yogur de vainilla (o de durazno).

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