El Municipio, la Escuela Agraria N° 1 y tamberos agrupados a través del CEPT Nº 4 forman parte de un proyecto con aporte privado y estatal para producir, procesar y vender leche y derivados lácteos. “La soberanía alimentaria es un concepto que puede quedar en abstracto sin la decisión política del Estado de avanzar con medidas que promuevan un cambio en los sistemas de producción”, expresaron desde el Estado comunal. “Nosotros creemos firmemente que podemos conjugar la producción con la educación y con el empleo siguiendo sistemas de producción sustentables”, sostuvo el intendente Ustarroz. En oportunidad de una visita de una funcionaria nacional se entregaron subsidios para la concreción de varios proyectos. Uno de ellos es la futura creación de la Usina Láctea con el aporte de escuelas agrarias de la ciudad, pequeños productores y el Municipio. “Esto es una consecuencia del trabajo que venimos haciendo con un grupo de tamberos de la agricultura familiar desde hace tres o cuatro años. Trabajamos en conjunto con la Oficina de Agricultura Familiar y la Facultad de Agronomía de la UBA. Hay que recordar que el año pasado el Municipio financió por un millón de pesos al grupo para la compra de insumos, semillas y otros elementos necesarios para llevar adelante la producción lechera”, relató Fabián Rodríguez, director del centro de alternancia CEPT N° 4.  La Escuela Agraria N° 1 también forma parte de esta idea que va tomando forma y que ha logrado apoyo y financiamiento. “El proyecto es por demás de trascendente para nuestra escuela. Por un lado, porque nuestros alumnos van a poder hacer sus prácticas en este entorno formativo en una sala habilitada como es la de industria en nuestra escuela. Además, vamos a poder darle un tratamiento y procesar la leche que producen las vacas de nuestra escuela, que son cerca de 100 litros por día”, comentó Paula Losinno, directora del citado establecimiento. Más allá de esta cuestión puntual de la creación de la Usina Láctea, las instituciones educativas destacaron también la posibilidad que se da de vincularse con universidades y ámbitos especializados. “Para nosotros es genial poder procesar y ensachetar la leche. También es muy bueno trabajar con productores de la zona y en conjunto con otras instituciones como el CEPT Nº 4 o la Técnica N° 2 de Gowland como así también con la UBA o la UNLu”, agregó la autoridad educativa. El Municipio fue el generador del proyecto y además el interlocutor entre todas las partes para que se pueda concretar esta propuesta. “Desde el Municipio vamos a coordinar las acciones que se van a realizar desde el arranque. La idea es que este proyecto vaya tomando autonomía y las instituciones involucradas puedan darle forma. Se analiza la posibilidad de formar una cooperativa, pero no se descarta ninguna otra forma de organización. La idea es que la Municipalidad sea la primera compradora de la leche que se procese, pero también será muy positivo si esa leche puede llegar a los comercios de la ciudad para toda la comunidad”, anticipó Mario Alday, responsable de la Oficina de Agricultura Familiar que depende de la Dirección de Producción.

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