La concejal Marilina Bustelo insistirá con la solución a un viejo problema que se observa en una zona de nuestra ciudad. Días atrás la edil dio cuenta de una recorrida por el Malvinas, donde recogió el reclamo de los vecinos “por el mal estado del canal de la calle 16”. No han sido pocas las oportunidades en que existieron manifestaciones para que los inconvenientes que allí se observan, tanto en la peligrosidad que representa que sea un canal a cielo abierto como otras cuestiones de carácter ambiental, sean subsanados. “En las últimas semanas se habrían retirado malezas  y también un alambrado que había sobre calle 53. Esto generó la preocupación de los vecinos, por miedo a que pudiera haber un accidente ya que en la zona hay varios niños y pasan muchos vehículos”, señaló la edil de Juntos por el Cambio. En esa charla con algunos vecinos les hizo saber de la existencia de un expediente que tiene el número 326/19, “que es de mi autoría y en el que se le requería al Departamento Ejecutivo evaluar la inclusión dentro del Cálculo de Recursos de una partida para el entubamiento del canal con el propósito de mejorar las condiciones sanitarias y de seguridad, la jerarquización del barrio y mejorar la calidad de vida de los vecinos”, remarcó. Hace más de diez años atrás también se propuso una iniciativa similar. El vecino Javier Moleres había presentado al Cuerpo Deliberativo una inquietud en este sentido, durante la gestión del intendente Carlos Selva. En una carta dirigida al por entonces presidente del Cuerpo, Marcelo Denápole, propuso un estudio y posible puesta en práctica de un entubado para el canal de calle 16 junto al barrio Malvinas Argentinas. “Lo lógico y correcto sería lograr que se elimine la contaminación industrial y cloacal de dicho canal pluvial”, pero “la gravedad de la situación sanitaria y el peligro que corre la salud de los vecinos obliga a aislar en forma urgente el problema  entubando parte del canal”, sostenían los vecinos que plantearon este problema allá por el 2008. La iniciativa que tenía un visado de ingenieros hidráulicos, era considerada como “muy económica y factible de realizar con  maquinaria y personal del municipio. Esta obra evitaría que vapores, olores y otras emanaciones perjudiciales entren en contacto con los vecinos, y facilitaría el retiro de basura que pudiera caer o ser arrojada dentro del canal. Sólo serían entubados, con cañerías plásticas de bajo costo, los efluentes contaminantes. En caso de fuertes lluvias, el escurrimiento de ese mayor caudal no se vería obstaculizado, las aguas superarían el nivel de los caños y correrían libremente hacia el río”, destacaba el proyecto del que se desconoce su suerte.

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