El Dr. Fernando Rivera cumplió su sueño y el de su padre, de la casa propia con una amplia edificación en Acceso Manuel Sanmartín y 126. La excelente edificación cuenta con distintas comodidades. Incorporó nuevos equipos médicos y allí podrán realizarse intervenciones quirúrgicas, entre otras novedades.

Aún en difíciles tiempos de pandemia y una economía deprimida hay mercedinos que continúan apostando al crecimiento y una mejor salud para la comunidad.

Desde hace pocas semanas, abrió sus puertas el Instituto Oftalmológico Mercedes, un viejo sueño del Dr. Fernando Rivera y su familia. Enclavado sobre Acceso Manuel Sanmartín, la nueva edificación se pensó con la idea de brindar nuevos servicios y ampliar así la atención. Atrás quedó la atención en Centro ubicado en calle 26.

“Esta idea comenzó a pensarse hace muchos años atrás, incluso conversándola con papá también” sostuvo Fernando Rivera en el diálogo con Protagonistas, recordando a su padre Fulvio Rivera. “Yo estaba terminando la residencia, me estaba por venir a Mercedes y estuvimos un tiempo viendo que podíamos hacer juntos. Luego él se terminó jubilando, yo vine acá y quedó esa idea, que como dije se comenzó a pensar hace muchos años”, destacó.

El tiempo le permitió contar con un inmueble alquilado para tener una mejor atención, aunque siempre en la cabeza estaba el sueño de un propio espacio. Es así que surgió la posibilidad de adquirir un terreno y comenzar a construir hace dos años.

“Me costaba venirme un poquito lejos, porque siempre estuvimos en el centro trabajando, y a mucha gente le gusta llegar caminando, o dejar el auto en la puerta. Eso me limitaba, pero bueno, vimos este terreno, estaba en una esquina, hicimos el proyecto con el arquitecto Pablo Mendiola. Así empezó todo… Hoy no me arrepiento para nada en haber elegido este lugar, que además es muy accesible”, resaltó. “Algunos me dicen, que lejos se vino doctor, pero también hay otros que dicen que ahora estoy más cerca” añadió entre risas, pero con la alegría de destacar el mejoramiento del servicio que se ha logrado

El desarrollo del proyecto los encontró con la llegada de la pandemia, lo cual impactó en los tiempos, fundamentalmente por el faltante de materiales y las restricciones de trabajo.

La actividad en el Instituto comenzó el pasado 15 de marzo. “La verdad es que queríamos hacer una inauguración, hablamos con autoridades municipales para saber que se podía realizar, y estábamos encaminados, pero luego llegaron nuevamente otras restricciones así que quedó pendiente. Hicimos una mini inauguración muy familiar, que fue muy emotiva, porque ellos más que nadie saben todo lo que tuvimos que hacer para esto”, dijo Fernando Rivera.

No tiene dudas que este nuevo espacio es mucho más amplio, confortable y lo disfrutan tanto pacientes como también los mismos profesionales que allí trabajan.

El lugar cuenta con una amplia sala de espera, en un espacio vidriado con vista al Acceso Sanmartín y a una calle lateral, la vez que también cuenta con otro espacio de espera interior. A ello se suman una sala de médicos, que lleva el nombre de Fulvio Rivera (fallecido en 2013), como así también varios consultorios.

Asimismo, el Instituto cuenta con una sala de estudios especializada en oftalmología, donde la presencia de varios equipos en un mismo espacio, hace que pueda haber varios pacientes, siempre con el cuidado de los protocolos.

Otra sala permite la realización de “campos visuales”, para lo cual se requiere de espacio con mucha oscuridad; y también cuenta con el área quirúrgica que lleva consigo la sala de recuperación y con equipos de aire acondicionado especiales, pisos vinílicos y otros elementos. Además el Instituto cuenta con un área de estacionamiento-

La construcción del nuevo edificio no solo se limitó al tema infraestructura sino que también trajo consigo la incorporación de más equipamiento y así mejorar la calidad del servicio.

“Al ser un instituto así, amplio, con varios consultorios,  y la idea que teníamos de hacer intervenciones quirúrgicas, necesitaba equipamiento extra” destacó el profesional.

Virginia Amutio, esposa de Fernando, acompaña también en algunas de las tareas del Instituto. Es trabajadora social, por la mañana desarrolla funciones en el Hospital Dubarry y por la tarde allí, junto al Director. “Desde el principio trabajé yo con él, como secretaria. Hace 25 años que estamos juntos y unos veinte que soy secretaria”, contó Virginia con la alegría de este momento. Fernando recuerda que su primera secretaria fue su mamá Margarita. “Fue la  secretaria de papá y cuando yo vine a Mercedes me ayudó un montón”, relató.

Fernando y Virginia también destacaron a “Teresita”, quien también es secretaria en el Instituto, trabajando desde hace muchos años con una gran calidez humana y conocimientos.

Sobre lo que ha sido la finalización de la obra en su conjunto, el matrimonio coincidió en  remarcar que “Es más de lo que esperábamos”.

Habilitación y servicios

El martes de la pasada semana, representantes del Ministerio de la Salud de la Provincia visitaron e inspeccionaron el lugar por lo que el Instituto quedó habilitado para la realización de intervenciones quirúrgicas en la flamante sala. Hasta ahora, las intervenciones se venían realizando en la Clínica, explicó Rivera.

En el Instituto, además de su Director también trabajan los Dres. Pulfer, Marina Icardi, Marcela Escobar; y cada quince días llega una oftalmóloga especializada en pediatría –Florencia Milanese-.

También en el lugar desarrolla actividades el Dr. Horacio Rivera – otorrinolaringólogo – y su esposa (Licenciada  Crespo Erramuspe) en la especialidad fonoaudiología.

La  apertura del Instituto es para el Dr. Rivera la posibilidad de sumar más servicios y profesionales en los tiempos que vienen. Se trata de nuevos proyectos.

Los afiliados de muchas obras sociales están en condiciones de poder recibir atención en el flamante y moderno edificio de Acceso Sanmartín.

El Dr. Fernando Rivera también contó su alegría sobre las salutaciones que ha recibido de muchos de sus pacientes, a partir de este proyecto hecho realidad. “La sinceridad con que lo dicen da mucha satisfacción”, contó.

En Pandemia

Más allá de la alegría y satisfacción de este nuevo emprendimiento el cumplimiento de los protocolos al momento de la atención es uno de los temas en que más hincapié hace el Dr. Rivera. “Buscamos que no haya mucha gente en la sala de espera, turnos programados, a cada uno que ingresa se le toma la temperatura y hay un dispenser automático de alcohol. Trabajamos sobre el distanciamiento. Son todos cuidados que se cumplen, como también los profesionales con todos los equipos correspondientes y en la recepción”, destacaron.

Por otra parte Rivera alertó sobre una situación que se da con la merma en los controles médicos. Pasa en muchas ramas de la medicina, y en lo que respecta a su tarea, concientizó sobre la importancia de los controles y tratamientos que se deben seguir realizando los vecinos. Especificó en el caso de los diabéticos ya que se transforma en una enfermedad silenciosa, que en muchos de los casos impacta en la visión ocular. “Sabemos que la gente tiene miedo también, hay que entenderla, pero se tienen que controlar, no solo es el COVID, también otras situaciones que debemos seguirlas”, resaltó,

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