Mariano Risso

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“Extraño a la familia y los asados con amigos”

Por Fernando Pachiani

Se recibió el año pasado de abogado, pero le tira más la gastronomía. Viajó a España invitado por otro mercedino para trabajar en su restaurante. Hoy está de camarero en un restaurante de la Arganzuela y es el mozo preferido de las señoras mayores.

 

El camarero

Hace ya 8 meses que está trabajando en un restaurante de la Arganzuela, uno de los distritos de la ciudad de Madrid: “Vine con una idea de trabajar en un restaurant de Pablo Paternostro, uno de mis primeros mejores amigos, y debido a la pandemia se complicó con su restaurant, como se sabe en todos lados se complicó, así que cuando pude salir a la calle tuve que tirar currículums por todos lados, y siempre traté que sea por el barrio, estoy a seis cuadras, y bueno me llamaron así que acá estoy de camarero. Yo soy de cocina pero bueno me dijo el dueño de este restaurant si me animaba a llevar la bandeja, y le dije que sí.

El dueño, bueno son una pareja divinos, re copados, me dieron una oportunidad porque yo ya me estaba quedando, no sin dinero, pero se me estaba complicando todo, pagar el alquiler por ejemplo, así que ellos me dieron la oportunidad y yo creo que se los estoy devolviendo con trabajo porque la gente,  todos ya me conocen, me llaman “Mariano” de acá o de allá, ya sé qué toma cada uno. Parece que estoy en la plaza San Martín (risas).

La verdad que trabajamos mucho, estamos metiendo 12, 13 o 14 horas, recién ahora me están dando unas tardes libres.

Mi intención- cuenta Mariano, es quedarme  acá de cualquier manera. Tengo pensado volver para unas vacaciones; pero acá se vive de otra manera, no me gusta decirlo pero es una locura vivir acá, nunca lo pensé, nunca había ido a otro lado a vivir, y ya hace más de un año que estoy. Yo lo que digo es que Madrid se parece mucho a Buenos Aires, tiene todo, acá un camarero es un trabajo muy digno. Ya te digo, yo ayudo en la cocina, pero estoy tan bien de camarero,  yo soy muy sociable, le hablan al dueño de mí, me ofrecieron de meterme en la cocina, pero prefiero seguir de camarero, tratar con la gente.

El restaurante es una gran terraza, es como si fuese “Los Bajos” o “El Cabildo”, son 25 mesas, mi jefe y yo somos camareros, la verdad el trabajo me gustó. No es lo que quiero hacer toda la vida claramente, me gusta la gastronomía, empecé con esto, me fui metiendo. Me llamaron de un trabajo para cocinar media hornada, pero por el momento voy a quedarme acá.

Algunos clientes me preguntan si soy argentino o uruguayo, algunos graciosos me dicen chileno, pero prefiero ser uruguayo que chileno. Es muy buena onda la gente, muy “maja” como se dice acá.

Tenemos un salón acá como “Los Bajos”, ahora este fin de semana estuvimos todo lleno, son 120 personas para dos camareros. Pero mi jefe es un animal, está todo el día laburando, yo le doy una mano afuera y está mi jefa en la barra y un chico jovencito en la cocina, entre los 4 le damos de comer y de beber a 100, 120 personas, es una locura.

Él es de Portugal y ella es de Madrid. Cada día mejor, tenemos nuestros roces cuando uno se equivoca, pero bueno es porque estamos 14 horas por día. Pero son divinos los dos, el cocinero también.

En Argentina yo no trabajé de camarero- aclara Mariano,  pero se sabe que está muy mal pago allá. Yo acá gano bastante bien, por ejemplo me alcanza para pagar el alquiler y ahorrar unos buenos euros para poder estar cómodo por si mi jefe tuviera que cerrar mañana. Estoy bien, se gana bien, tanto de camarero como cualquier otro laburo. Me tomaron en blanco en seguida. El 1º de junio firmé contrato. Pude hacer todos los trámites: me considero un afortunado porque pude hacer todo en 6 meses, residencia, carnet de conducir, tarjeta sanitaria, todo lo que necesitas para vivir acá tranquilo.

 

 

La propuesta

“La verdad yo llego a Madrid por la propuesta que me hace mi amigo Pablo Paternostro. Él es mercedino, se vino hace muchísimos años, creo que 12 o 13, y puso un restaurant acá en el barrio de “La Latina”, es increíble el restaurant, la idea era venirme a trabajar ahí.  Pablo fue de vacaciones a Mercedes, y como yo estaba cocinando, había estudiado para chef me dijo: ¿cuándo te vas a venir a trabajar? Y vine a fin de febrero, estuve 15 días de vacaciones, ya que faltaba un socio de él, para hablar de hacerme entrar, y pasó todo esto, así que nos tuvimos quedarnos encerrados y perdí la oportunidad.

Igualmente yo siempre quise irme a vivir o a cocinar a otro lugar, me animé, termine mis estudios de abogacía, después cocina, mi vieja me regaló el pasaje por haberme recibido de abogado, para venir acá, y ahora deben estar enterándose mis amigos que les oculte el tema de que era abogado, para evitar que me rapen, así que se enteraron hace poco que soy abogado, ya por lo menos robé unos meses con pelos (risas),  igual me están esperando para raparme.

Como te decía acá vine sólo, pero vivo con Martín Rebagliatti (mercedino), y con dos personas más de España, vivimos en un piso grande que si queremos no nos cruzamos con los demás. La convivencia con Martín fue increíble, yo era amigo de allá, pero acá fortalecimos la amistad porque nos llevamos de 10, somos muy parecidos, un tipazo.

La idea con Martín es mudarnos los dos solos, ya estamos buscando para dejar el piso donde estamos, que está muy lindo, y tener algo para nosotros dos y con una tercera habitación para cuando quiera venir familias o amigos.

Por el momento no estoy pensando en vivir sólo. Si Martín sigue seguiremos todo el año juntos. Él también trabaja de camarero, él tiene ratos libres pero tiene los mismos horarios. Tipo 11 y media nos vemos siempre, tomamos una copita de vino o un gin-tonic, y charlamos de la vida.

Acá la mayoría de las personas empiezan de camareros, nadie te dice nada, no es como en Argentina. Acá todo el mundo fue camarero, es uno de los primeros trabajos, te sorprende la cantidad de gente que te dice eso.

En mi caso, como camarero me llevo muy bien con las señoras mayores, todas me dicen “guapo”. Las únicas que me dicen así (risas). Yo sé qué toman, las atiendo bien y después le agradecen a mi jefe, yo me las compro y te dan buena propina.

Trato de atenderlas yo, y se ríen y la pasan bien. Son todos bastante buenos. Me molesta el tema del café acá, porque en Argentina se toma el café negro, café con leche, o cortado, y acá hay con leche, sin lactosa, y en una mesa de 5 cafés, acá te piden todos los cafés distintos

Es divertido el trabajo. Nos vestimos normal, mi jefe está de camisa y pantalón, y yo tendría que usar el “disfraz de mozo”, pero todavía no me atrevo, me visto con un pantalón de gabardina y una remera negra”.

 

 

Extrañar Mercedes

“Lo que más extraño es a mi sobrino, el hijo de Manuel, porque lo estoy viendo caminar, y es difícil. Está empezando a caminar y eso me mata. Y después bueno extraño la familia, los asados con amigos Rodrigo, Patricio y otros. Hace un tiempo que no los veo, porque lamentablemente nadie vino a visitarme, mis padres iban a  venir, mi hermano tenía pasaje, pero bueno con todo esto, no pudieron.

Tengo un grupo con Patricio Prays y Nicolás Barnetche que vamos a Mendoza a tomar vino y a visitar las bodegas, la verdad que me encanta. Uruguay conocí hace poco y también me encanta. Son dos lugares que si tengo tiempo iría con gusto. No obstante, Mercedes seguirá siendo mi lugar en el mundo”- concluye Mariano.

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