Federico Torres efectuó una declaración testimonial en sede policial donde relata los hechos acaecidos hace varios años, cuando el denunciante tenía entre 10 y 11 años. Recuerda que concurría a catequesis en la iglesia Catedral, donde también hacía las veces de monaguillo. Allí había un colaborador de la iglesia de quien recuerda que su nombre era Luis, de unos entre 40 y 45 años en la actualidad, a quien describe como muy alto. Este hombre lo invitó un día a recorrer el templo y lo llevó al primer piso, dice en la denuncia, donde había un piano tipo órgano (así lo describe). “Me empezó a decir que tenía bichitos en la espalda, me tocaba hasta llegar a bajar una de sus manos hacia mi cola, donde me cacheteaba en un mismo lugar y me decía que estaba gordito”. En otra oportunidad lo citó para un evento en la plaza San Martín y nuevamente lo llevó al interior de la iglesia ingresando por la puerta principal de calle 24 y luego hacia la derecha donde existen unas escaleras de madera viejas, suben nuevamente al primer piso pero en momentos que estaban en la escalera, sin violencia física, lo hizo poner agazapado y dice que este señor Luis le bajó los pantalones, el calzoncillo y le empezó a dar besos en la cola y se masturbó, “solo me apoyó, no me penetró”. Relata que este señor Luis lo amenazaba que si contaba no iba a poder entrar más a la iglesia e iba a terminar en un instituto de menores. Afirma que ese hecho se repitió en no menos de cinco o seis oportunidades. En el relato dice el denunciante que no solo abusaba sino que también lo hostigaba y perseguía, por cuanto el menor intentaba no despegarse de nadie para no quedarse solo. Hasta dice haber inventado un robo para no ir más a la iglesia y quedarse sin compañía.  Ignora si existieron otras víctimas de abuso. Intentó ahora con 28 años recabar datos de este señor Luis para radicar la denuncia, pero no encontró demasiada colaboración. Relata que por cuestiones laborales estuvo viviendo en otra provincia, (Córdoba), donde comenzó terapia. Le fue contando a la psicóloga sus problemas sexuales originados por lo que había sufrido en su niñez. Tras ello pudo contarles toda esta historia a sus padres y cuarto hermanos. Ahora espera que la Justicia realice las acciones penales pertinentes.

 

Declaración

Tras realizar la denuncia en la Comisaría de la mujer donde se sintió muy contenido y apoyado por equipo profesional, Federico cree que se sacó un gran peso de encima y asegura haber recibido mucho apoyo de gente que fue conociendo el caso. Lo contó en distintos programas de radio y eligió nuestro medio escrito, pero en las redes sociales escribió una carta abierta que vieron más de 6000 personas en Instagram.  “Al largar todo ese dolor muchos me escribieron y recibí apoyo sobre todo de mi familia y amigos, esta persona está suelta, está en la calle y yo quiero que esté preso. Somos un montón las víctimas, Luis Quintana se llama… No hace falta que muestren su cara y se reserva su intimidad. Es un proceso durísimo, no es fácil decidir hacer una denuncia, no es nada fácil hacer una denuncia de abuso sexual… Entren a mis redes sociales @heei­_fede miren la foto, muéstrenle a sus hijos y miren si lo conocen”.

“Tardé 18 años en hacer la denuncia, lo callé durante un montón de tiempo, cuando volví a Mercedes me lo crucé en la capilla del Hospital y fue traumático, me removió todo por dentro y decidí no quedarme callado. Este hdp estuvo en clubes de futbol, en grupos de scouts, grupos misioneros, en muchas parroquias, hay que prestar mucha atención… Tratar de darle espacio y tiempo a las víctimas para que hagan la denuncia y que la Justicia actúe”.

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