El Arzobispo en la fiesta del 1º de Mayo

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Este sábado 1º de Mayo, el Arzobispo de Mercedes Luján, +Jorge Eduardo Scheinig, presidió la Eucaristía en la Fiesta de San José Obrero, en el Día Internacional de los Trabajadores.

La Santa Misa, que se realizó al aire libre en  las instalaciones de la Maderera Montero, de la ciudad de Mercedes, fue concelebrada por algunos sacerdotes de la ciudad de Mercedes;  el Pbro. Lucas Figueroa, Vicario General, el P. Luis Jáuregui, párroco de san Vicente y Delegado Arquidiocesano para la Pastoral Social, y el Pbro. Mario Peralta, párroco de San Luis Gonzaga.

La celebración fue transmitida a través de nuestra página oficial en Facebook: Arzobispado Mercedes – Luján. En la homilía destacó que “Jesús hizo el proyecto de Dios, viviendo con María, con José, con sus parientes, sus paisanos y trabajando. Tanto es así que cuando volvió la gente decía Pero este, ¿no es el hijo del carpintero?

¡Qué importante es el oficio! El trabajo es parte de nuestra identidad.

Durante 30 años Jesús hizo el proyecto de Dios trabajando y compartiendo la vida de su familia, de su barrio. Fue chiquito, creció, se hizo adolescente,  un joven adulto, un hombre. Que él, su familia, su vecindario, su pueblo, vivieran con dignidad, plenamente; ahí estaba haciendo el proyecto de Dios.

Todas las personas son valiosas. No hay ninguna persona que no lo sea. No hay persona en el mundo que no sea valiosa, que no sea digna.

¿Puede una persona ser plena, ser digna, sin otros? ¿Sin familia, sin amigos, sin vecindario, sin compañeros de trabajo?

Una de las cosas que estamos aprendiendo en la pandemia es cuánto nos necesitamos unos a otros.

A veces uno valora a los trabajos como superiores y como trabajos menores. No es que el trabajo hace digno a la persona, la persona es la que hace digno al trabajo. Como toda persona es valiosa, todo trabajo es valioso.

Hoy  en la fiesta de San José Obrero, valoramos mucho y pedimos por el trabajo. El mundo se complicó. Falta trabajo.

Cuando uno se queda sin trabajo, se queda sin dignidad. El trabajo es fundamental. Jesús en Nazaret trabajó, porque eso es valioso para la persona, para la familia, para el vecindario.

Tenemos que estar convencidos que hay que defender el trabajo y pelear para que haya trabajo para todos. Si alguien se queda sin trabajo, se queda sin dignidad.

Pidámosle a Dios y a San José que no falte el trabajo en las familias.

Que en este día y en este lugar el Señor nos regale el trabajo para todos”

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