¡¡Felices 30 abriles CEPT N° 4!!

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“La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo” (Nelson Mandela)

El tradicional colectivo de Cossi dejó la ruta 41 con su preciosa  carga de alumnos, padres y docentes para adentrarse en el viejo camino rural que nos llevaba al inicio de un sueño, de una quimera intensamente buscada; construir una escuela de alternancia, un CEPT en nuestro distrito, destinado a toda una región. Era el domingo 7 de abril de 1991 por la tarde.

Un año antes, nos juntábamos, un puñado de soñadores, para darle forma al Proyecto. Yo, Oscar Dinova, llegado del exilio unos años atrás y docente del CEPT N°2 de S.A de Giles, nuestros hermanos. Ernesto Adolfo, socialista, autodidacta, humanista, un tornero que desde el Congreso Pedagógico del ´85 se había convertido en un referente educativo local. Y finalmente, Susana Vázquez, Presidenta del Consejo Escolar de Mercedes de principios de los ´90 sin cuya experiencia, sagacidad y empuje nada hubiera sido posible.

Tres personas que pronto fueron más, se agregaron padres entusiastas que deseaban un lugar para que sus hijos se formasen, docentes que creyeron en la propuesta, alumnos que se sumaron a la idea y colaboradores a destajo, como Marcelo Ram, Chuni Condese y un puñado incondicional de Directoras rurales. Todo era frágil; los recursos, los antecedentes. El desafío enorme; obtener un ámbito, conseguir la matrícula, la forma de acceder al eventual lugar, los infinitos trámites burocráticos, formarse, etc.

Pero la convicción y el deseo fueron más grandes que todos los obstáculos a remontar. Tras algunos intentos fallidos se decidió que el lugar final sería el predio de la Escuela Primaria 28, camino a Almeyra. Había que levantar el edificio y para ello, el Intendente Municipal, Dr. Gioscio, autorizó el uso de las rifas rápidas para que el Consejo construyera el inmueble. Se hizo en tiempo récord, en un prodigio de eficacia institucional y de esfuerzo comunitario. Era Marzo de ese año y el CEPT estuvo listo para Agosto del mismo año en el que nos mudamos.

¿Pero y mientras tanto? ¿No habría clases? ¿Sería un tiempo de espera?

Para nada. En absoluto. Fue ahí que llegó la familia Barberón con la cesión de una casa en su campo, allá en el deslinde del partido con Navarro y cerca de la laguna La Espadaña, lugar al que se accedía por una angosta huella de una mano. Para regresar había primero que llegar a destino. Todo un mensaje.

No era grande el lugar, apenas dos ambientes, uno para las chicas y otro para los varones. Fue nuestro primer hogar, nuestra escuela. Era un movimiento permanente; un ámbito era clase de día, comedor al mediodía y dormitorio a la noche. Todo se debía traer, alimentos, garrafas, enseres, etc. Poco importaba. Era tanto el entusiasmo, que nos mudamos un domingo, para comenzar las clases el lunes 8 de abril por la mañana, cuando el rocío aún tendía sobre el pasto su manto de lágrimas cotidianas.

No fue el único acto de compromiso familiar, fue el primero. Le siguieron tantos que sería imposible de enumerar, José Luis Baccomarone con su camión haciendo de multitransporte peludeando en el barro, Ernesto, nuestro líder, que le birló su flamante calefón a la cocina de su casa para llevarlo al CEPT. Y horas, horas y horas de reuniones, formaciones, viajes, acompañamiento a las actividades escolares y productivas.

Algunas de las personas que iniciaron esta formidable aventura hoy no están y los recordamos con infinito cariño y reconocimiento. Les debemos tanto. O sí, siguen estando. El CEPT N°4 está sólido en sus raíces y creciendo sostenidamente, decenas de generaciones de jóvenes son hoy personas de bien que sienten y promueven la educación en todos sus ámbitos de vida.

Las familias de hoy se suceden para consolidar el lugar que un puñado de padres fundacionales les legaron. Sigue siendo, más que nunca, un lugar donde se puede, de la mejor manera, cambiar el mundo.

Feliz Cumple, querido CEPT. Tienes tanto por dar en tu joven vida.

 

Oscar Dinova, primer Director.

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