“Como Picasso no pinto lo que veo sino lo que siento o sueño”

Se develó la incógnita que venía manteniendo el colega Octavio Fiorelli en cuanto a Miguel Verón, a través de una foto haciendo lo que tanto le gusta deportivamente como es el running y las competencias de largo aliento (maratones argentinas, Paris y Nueva York y su marcada afiliación al justicialismo.

Lo que para muchos fue sorpresa fue su nuevo hobbie: la pintura, que según cuenta en la nota on line “Pinta Verón” que el propio Octavio le realizara, comenzó a partir de su jubilación, hace dos años, y prendió fuerte algo que siempre le gustó y era su asignatura pendiente. Contó que se acercó al taller de Cesar Lalla para ir encausándose en el arte, “encontré en él el apoyo y estímulo para reflejar en mis pinturas. En la pandemia y aislamiento profundicé mi entusiasmo por pintar”.

En una recorrida por su gran cantidad cuadros relata que sus primeros trabajos fueron los retratos de Eva Perón y Carlos Gardel, dos figuras emblemáticas y referentes de la política y de la música.

También incursionó en lo testimonial pintando la escena del cierre de la Fábrica Guilford con la quema de cubiertas en el frente, los changarines de otra época que se reunían en la esquina del molino Cores, graficando lo vivido por su generación del 70 en la juventud,  también con pinturas de caras como se pintaban en los pueblos originarios con muchos colores y utilizando figuras femeninas y geométricas.

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