El escritor de nuestra ciudad volvió a realizar su original show de autocine en tiempos de pandemia. El evento tuvo lugar en el predio del Ex Martín Rodríguez, aunque esta vez sin su presencia, ya que fue transmitido por YouTube, en otra edición de “Streaming con delivery”, que ya va por la tercera temporada. Fue una velada encantadora, un refugio cultural para el público mercedino, que celebró con estruendosos y repetidos bocinazos.

Desde las 19 hs. fueron acercándose las personas en sus coches –2 por cada uno–, respetando las medidas sanitarias, las distancias y los protocolos, demostrando un gran trabajo por parte de la Dirección de Cultura en coordinación con la Municipalidad. Al llegar, el personal te ubicaba en una parcela y te daba la indicación de poner la frecuencia de radio 107.5, por donde se efectuó la transmisión. Antes de comenzar, hubo sorteos de varios libros de Casciari, que ganaron los que, luego de hacer señas de luces y tocar bocina, lograron responder bien una serie de 5 preguntas sobre la vida y obra del escritor. Una pantalla grande proyectó videos musicales hasta las 20:30 hs., en que comenzó el show de los relatos de Hernán.

Hubo una introducción de Lalo Mir en la que contó como un “escritor gordo” fue el primero en producir y vender un show de estas características, transmitido por radio y pantalla grande, para autocine. Luego Hernán se presentó y eligió el cuento “Mis primas” una solidaria y conmovedora historia, donde relata cómo influye la música de “Charly” García en su vida, al recibir a los 11 años un casete TDK por parte de sus primas, que trabajaban con el músico. Según el cuento, una de ellas, Maricel, enferma gravemente, y necesita una costosa operación en Houston, EE.UU., para continuar con vida, y la leyenda del rock nacional organiza un show a beneficio, donde toca por primera vez –el 7 de julio de 1989– junto al mítico Luis Alberto Spinetta, con quien tenía una guerra de egos secreta, que no llegaba al ámbito público.

Continuó la selección de relatos con ayuda de sus lectores de diversas partes del mundo (Costa Rica, México, España, etc.) ya que se mostraron videos de sus seguidores pidiendo cuentos y mandando saludos. Entre ellos eligió “Pajaritos en jaula gigante” donde cuenta como “el Hitler argentino” J. R. Videla puso en medio del patio del Colegio Normal una jaula gigante llena de pajaritos encerrados –toda una metáfora histórica de aquellos tiempos tristes–, que a su vez se relacionaba con otro cuento que leyó  antes, donde hace un análisis crítico de la ciudad, y describe a Mercedes como una ciudad representada en su mayoría por 3 fuerzas nefastas: los militares, los jueces y los obispos, sectores conservadores, integrados por “gente vieja”. Razón por la cual no volvió al pueblo luego de la muerte de su padre, hasta septiembre de 2015, en plena puja política, cuando su gran amigo “El Chino” Silvestre le hace un pedido personal: que vuelva de España a dar una presentación en el “C.C. La Trocha”, que finalmente inaugura “a galpón lleno”.

Relató también “Mientras todo el mundo dice uh” cuando por primera vez lo llevó él mismo a su padre Roberto a la cancha, al Camp Nou en Barcelona, y éste se sentía un tanto extraño y aburrido, al faltarle al deporte de sus amores la adrenalina que adquiere en las canchas de nuestro país: los insultos, los cánticos de los barras y hasta “los meos de la platea de arriba”. Una historia épica, muy divertida, narrada con toda la emoción y el humor que lo caracteriza, en una perfecta amalgama entre lo cómico, el teatro, y lo vivencial.

También leyó un cuento corto titulado “Parece una pavada”, de suspenso y terror, creado por Raymond Carver, un escritor norteamericano que tiene como rasgo característico dar un final inesperado. Y para concluir la noche, cerca de las 22:30 hs., cerró con un clásico: “La tarántula”, donde Hernán relata su afición de niño por completar un álbum de figuritas del reino animal, siendo el arácnido la única figurita que le faltaba para poder canjearlo en el kiosco de la 37 y 34 por una pelota de gajos blancos y negros que le fascinaba, y por la cual se gasta un billete rojo de un millón de pesos ley vanamente, ya que en todos los paquetes que compra no aparece. Un relato interesante, que provoca al mismo tiempo risas y llanto, donde la fantasía y los sueños infantes chocan contra una realidad a veces dura, como los chancletazos de “Chichita”, su madre, o el sueldo de su padre Roberto.

Casciari, nuestro querido escritor local, nos paseó por distintos lugares y tiempos en sus cuentos, generando identificaciones fuertes, y compenetrándonos en su ficción realista que acaricia el realismo mágico. Ofreció una noche única y distinta en un contexto tan particular, a la distancia, conmoviendo los corazones de los mercedinos, que hicieron resonar en toda la ciudad los bocinazos de festejo y celebración. Una gran evento realizado por la Municipalidad, que seguirá teniendo próximas funciones en distintos escenarios como zonas rurales, barrios o quizás el parque municipal, con nuevos films.   

Por Agustín R. Iribarne

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