En los comienzos de la década del veinte Mercedes tuvo aficionados que contaban con equipos transmisores, estando como iniciadores José M. Campi y Cueto, quienes no lograron demasiada trascendencia, hasta la aparición de Eduardo Viganó y Raúl R. Rapela, dos entusiastas que viajaron a Bs As en 1922 para ver cómo funcionaba un emisor a chispa de radiotelegrafía que un tal Perrone tenía en su casa.

Retornaron a Mercedes con la idea de construir algo con precarios elementos que pudieron conseguir, con los valiosos consejos del jefe de correo de Luján. Pasando buenos sobresaltos hasta tener listo el receptor, con el que lograron oír a Brasil en telegrafía, armando luego un emisor con el que consiguieron la atención de muchos vecinos que se daban cita en el domicilio del “Pelao” Eduardo Viganó.

En ese mismo año se incorpora Carlos Landini con un receptor con el cual captaba todo cuanto andaba en el aire. En tanto Viganó aprendía telegrafía para poder interpretar los mensajes estando al día con todos los adelantos mundiales.

Landini y Viganó arman en 1923 un emisor telegráfico con el que se comunican con toda Sudamérica. Siendo en 1924 que don Carlos Landini levanta su famoso mástil conocido por los mercedinos y admirado por los forasteros, obteniendo en ese año las licencias oficiales LU-8DP y LU-4DO respectivamente.

Eduardo Viganó inclinado especialmente a la faz técnica de la radio llegó a ser N° 1 en la ciudad junto a algunos colaboradores experimentando hacia las ondas cortas, encontrando junto a Landini buena comunicación con todo el continente en telegrafía.

La ciudad de Mercedes fue una adelantada en el tema llegando a cubrir más de 100 kms con la onda larga, lo que significaba todo un récord, alcanzando también Monsalvo hacer transmisiones de música y canto, actuando además Francisco Miranda, Luis Bouvier y José Desanzo entre otros.

En esa misma época el Sr Pescio propaló música y canto desde la Farmacia Silvestre, irradiando escrutiños de elecciones Viganó y Sheehan, para relatar Eduardo Viganó un partido de fútbol jugado en El Bosque.

Transmiten la carrera

El 20 de abril de 1928 se corría en Mercedes el Premio “Otoño” del Automóvil Club Argentino filial local sobre una distancia de 400 kms era el trazado rectangular que tomaba la calle 11 doblando para Av. 2 hacia el regimiento hasta la Curva del Pajarito y regreso de calle 11. El escenario medía 11.350 metros, concretándose ese día la primera transmisión de una carrera de automóviles en la República Argentina y seguramente en toda Sudamérica, con el sensacional relato de Eduardo Viganó y sus colaboradores, que instalados al borde de la pista pusieron en el aire las alternativas de la prueba que ganó Eric Forrest Greene con una Bugatti 2000 en 3h 12m 16s a un promedio de 124,826 kph, siendo segundo Juan A. Malcom con Delage a 4m 28s, tercero Carlos Zatuszek con Mercedes a 10m 12 s, y cuarto Urquiza Anchorena con Bugatti a 13m 56s.

Eduardo Viganó identificado como LU6 DAQ montó sus equipos en un automóvil Moon descapotado causando el asombro de todos los presentes quienes escucharon la transmisión que quedó como el paso previo para lo que en la década siguiente iniciara genial Luis Elías Sojit, el padre del radio relato en la República Argentina de fútbol, automovilismo y boxeo.

Un hito inolvidable que marca el gran Eduardo Viganó con sus colaboradores en las transmisiones deportivas de nuestra ciudad. Hecho que merece ser recordado y resaltado.

Derrapando: Alberto F. Hassan

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