Las autoridades de la empresa confirmaron que ultiman los detalles administrativos y hubo agradecimientos a la gestión Ustarroz. A la par de ellos dieron detalles de un nuevo proyecto a realizar junto a la Universidad Nacional de La Plata.

En mayo último el nombre de la firma Petrel, dedicada a la fabricación de aviones, y con domicilio en Mercedes había trascendido a nivel nacional a partir de una compleja situación en cuanto a sus habilitaciones comerciales.

Lo cierto es que el paso de las semanas motivó que los empresarios decidieran acomodar la situación y en las últimas horas ello quedó confirmado a partir de comunicaciones que brindó la propia empresa.

“En su momento dijimos que altos funcionarios nos apoyaban. Agradecemos a autoridades del OPDS y a la Municipalidad de Mercedes por ayudarnos para rehabilitar la fábrica”, explicaron y particularizaron el agradecimiento y al intendente Dr. Juan Ignacio Ustarroz.

Asimismo, los empresarios anunciaron un acuerdo con la Universidad Nacional de La Plata, para trabajar en el desarrollo de un avión eléctrico.

De acuerdo a los datos recogidos, Petrel firmó un convenio con la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) para desarrollar aeronaves impulsadas por energía eléctrica. La compañía anunció en su cuenta de Twitter que el acuerdo incluye investigación y desarrollo de nuevos perfiles aerodinámicos, winglets, nuevos materiales modernos y vanguardia tecnológica.

Desde Petrel indicaron que a partir de sellar este convenio trabajarán con la UNLP y con estudiantes e ingenieros egresados en la elaboración de un prototipo. El objetivo final es tener un avión experimental, que podría estar concluido en un año desde que se inicien los trabajos. Aún no está determinada la inversión necesaria, ya que dependerá en gran medida de los recursos que pueda aportar la universidad.

«Hace tiempo que veníamos hablando con la UNLP. Ellos tienen un túnel de viento y nos lo habían ofrecido. El acuerdo incluye la posibilidad de que estudiantes de grado y de posgrado vayan a la planta a hacer pasantías», anunció Carlos Antonietti, CEO de la compañía.

Más adelante agregó que «la idea es aprovechar el conocimiento y la experiencia que tiene la UNLP en vehículos eléctricos terrestres y ver cómo se puede adaptar a la aviación. Vamos a trabajar también con la Cámara Argentina Aeroespacial y una fábrica nacional de baterías de litio»,  y sostuvo también que todavía falta el «trabajo duro» de sentarse, y ver con qué materiales y procesos llevarán a cabo el proyecto.

Ventajas

Aún hay poco desarrollo en el mundo en materia de aviones eléctricos, explicó Antonietti. Como antecedente, citó a un modelo realizado en Eslovenia, que ya tiene los motores certificados para volar.

«La electricidad tiene múltiples ventajas desde el precio de combustible hasta la menor emisión de carbono. Entonces, se puede bajar considerablemente el costo de la hora de vuelo. Y lo que vemos es que hay científicos, laboratorios e ingenieros que permiten hacer este tipo de desarrollos en el país», concluyó.

En mayo pasado, Petrel había tenido que cerrar la planta que posee en la localidad de Gowland dedicada a la construcción de aeronaves livianas VLA (Very Light Aircraft) y LSA (Light Sport Aircraft) de hasta 750 kilos. En ese momento, la compañía había culpado a la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) por no haberles dado autorización a realizar vuelos de mantenimiento, de producción o de investigación y desarrollo.

Antonietti, declaró que el cierre se debió a un malentendido con la ANAC. Eso generó demoras en los permisos y tener que hacer trámites de nuevo.

«Falta solo una inspección para poder abrir la planta. Pero ya está todo terminado y tenemos todo listo para tener los certificados», manifestó.

El cierre se produjo antes de que se pudiera completar la exportación de ocho aeronaves a Colombia, que la empresa había anunciado en enero. Se trata de la primera venta al exterior en 42 años de un avión civil fabricado en la Argentina.

Esta operación todavía se mantiene en pie. Las aeronaves están listas para ser llevadas al exterior, a la espera de que la ANAC dé el visto bueno.

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