“Mi viejo Teté de soltero ya era hincha y socio de Boca, tenía platea preferencial en la bombonera en el sector B, fila 4, asiento 104, e iba todos los domingos que jugaba de local a la cancha. Con mi hermano lo esperábamos con ansiedad los domingos a la noche pues si Boca ganaba traía los sandwichs de miga riquísimos de la confitería de Once que compraba antes de tomarse el rápido de las 18:15. Cuando cumplí siete años en 1960, me llevó por primera vez al templo boquense. Era un ritual sagrado. Tomar el rápido de las 10 en la Estación Sarmiento a Once; ir al departamento de los tíos Marta y Perico a saludarlos; tomar sobre la calle Hipólito Yrigoyen el micro n° 64 rumbo a la República de la Boca y llegar caminando por las calles del barrio con un montón de personas que se dirigían a la cancha. Como era después del mediodía y antes de entrar, el consabido sandwich de milanesa en la esquina de la bombonera. Y después si…toda la emoción y expectativa al trasponer el control e ingresar al salón más importante de la bombonera, subir las escaleras, caminar por los pasillos mirando todo a mi alrededor asombrado de ese lugar y el clima, llegar por fin a una especie de túnel que decía Sector B y al llegar a la última boca de entrada y trasponerla, encontrarme con ese panorama inmenso que eran las tribunas repletas de hinchas más el verde impecable del campo de juego que se reflejaba cuál pradera hermosa en mis ojos absortos. Una vez ubicados en la platea, cerca del palco oficial, había que disfrutar del partido de reserva para ir calentando las gargantas del dale bo dale bo cuando juegue la primera. Mientras tanto, iban llegando los mercedinos: Chiche Fernández, Aldo Mazzochi, el Ñato Dagnino, Camele, Rodriguez. El ambiente era familiar y todos nos conocíamos; todos hablábamos el mismo lenguaje: la pasión por el fútbol y por boquita. Terminaba el partido de reserva la expectativa crecía y crecía. De repente en la voz del estadio se escuchaban las propagandas…si su piloto no es Aguamar no es impermeable lo puedo asegurar…alfajores Guaymallén…y de repente la formación de los equipos: Roma, Simeone, Melendez, Silvera y MARZOLINI, Ratiiiiinnnnn…etc. etc. Una ovación después de cada apellido. Y después a disfrutar del partido. Con Teté y mi hermano íbamos a la cancha cada vez que Boca era local.

Ante la partida de Silvio Marzolini, mi homenaje y recuerdo a esa figura rubia y esbelta que marcó una época en Boca y la Selección. Hasta siempre CAMPEÓN! Alfredo Uncal

Enviamos nuestras condolencias a su hija Tita, yerno Jorge Lescano, sus hijos y demás familiares. Sus amigos de Protagonistas.

Jorge Despalanques escribió: “Que fenómeno Querido Silvio, te vi jugando , te vi como abuelo visitando a tus nietos en el Club Mercedes con tu hija y Jorgito Lescano y tuve la suerte de compartir con vos una cena en Ba. As. en el cumple de Rojitas sus 69 años, ojalá te encuentres donde estés, como te encontrabas en la Bombonera, UN EJEMPLO como JUGADOR,  pero UN SEÑOR CON TODAS LAS LETRAS COMO PERSONA.

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