El Ultimo Primer Día marcaba el inicio de un hermoso fin de ciclo. Pero a poco de haberse iniciado, la cuarentena cegó un montón de proyectos e ilusiones a la Promo 2020. Protagonistas charló con algunos de los estudiantes para conocer como están pensando transitar esta gran etapa de sus vidas.

La escuela secundaria representa en la vida de aquellas personas que tuvieron la posibilidad de cursar esos estudios, una etapa trascendente, divertida, repleta de desafíos, temores y hasta la incertidumbre de lo que vendrá. Cada día, cada minuto, cada momento, se vive de manera intensa. Desde que se inicia el primer año de la secundaria se empieza a pensar en cuestiones que son propias de la vida de los adolescentes. Más allá de los estudios están los rituales, los proyectos y las actividades que cada grupo llevará adelante que formarán parte de gratos recuerdos por el resto de sus días. Pero 2020 no ha sido precisamente un año donde esta realidad se parezca a cualquier otra que haya vivido una promoción de egresados. La pandemia afectó a todo un país, a todo el mundo en general, pero les ha jugado una mala carta a los estudiantes que tendrán recuerdos diferentes de esta etapa final. A poco del normal comienzo apareció el Coronavirus. Algo que no figuraba en la curricula ni en el trayecto futuro. Apenas pudieron disfrutar de esa nueva modalidad del UPD, el último primer día. Una jornada que marca el comienzo del fin. Los estudiantes nos cuentan que fueron pocas las jornadas presenciales, oportunidad en que pudieron encontrarse con sus compañeros, con sus profesores, con el ámbito natural de un aula que en el imaginario iba a ser testigo de innumerables anécdotas. Pero ahora solo el encuentro ocasional por zoom, las videollamadas o los grupos de WhatsApp son el lugar de reunión. Apenados, eufóricos, reflexivos, sobrellevan el aislamiento por la cuarentena. Y esperan encontrarse nuevamente. En la casa aquella donde hacían la previa, en la propia escuela, en algún banco, alguna plaza, algún pub o en Bariloche, que al parecer será uno de los pocos grandes recuerdos de su año de egresados, aunque no sepan aún ni cuándo ni cómo. La Primavera está casi descartada… al menos como ha sido en los últimos años. Alguien podrá decir con justa razón que ante tanta angustia que genera el Coronavirus nos ocupamos de estos temas… Esto también es parte de esa angustia, porque los jóvenes también son parte de la cuarentena, de este aislamiento. Y tal vez sea la edad de ellos la de mayor intensidad en cuanto a vida social y salidas. Pero dejemos de sumar caracteres y escuchemos o leamos a los estudiantes consultados.

Primavera, Bariloche y algo más…

Elías P. había imaginado un fin de secundaria diferente en el Instituto Padre Ansaldo. Pero estos meses en su casa intenta distraerse con lo que puede. En esa lista figuran los videojuegos, series, películas, videollamadas, entre otras actividades que se repiten cíclicamente. Nos comenta que ese Ruidoso y Colorido Día del Estudiante aparece en stand by, “los organizamos los alumnos con los padres, no estoy muy seguro que se va a hacer… tal vez se pase a otra fecha. Pero es cierto que hay que buscar formas de juntar dinero y creo que va a ser difícil, especialmente por la organización que requiere”. El viaje de egresados ya está avanzando en el pago y por lo tanto lo tendrán que hacer según les ha dicho la empresa.  Cata P. asiste el último año del Colegio San Patricio y para ella como el resto, el año se hace muy difícil, “teníamos muchas ganas de compartir especialmente este año, habíamos hecho muchos planes, pero la cuarentena no nos acompañó”. Entre ellos se mantienen en contacto y Bariloche parece ser la luz en el final del túnel, “tenemos fe que vamos a ir… pero también queremos terminar el ciclo de manera diferente a la que estamos viviendo hoy, creo que merecemos un cierre como corresponde”, agrega. En medio de todas estas cuestiones aparece la planificación del futuro inmediato de estos jóvenes. Piensan en el paso siguiente: la posibilidad universitaria. “Tengo los miedos lógicos a la hora de elegir… pero primero quiero y deseo terminar el año con mis compañeros que tantos lindos momentos hemos compartido”, remarca. Otra de las jóvenes consultadas es Sol G. (Camila Rolón) quien lamenta lo que está pasando. “Desde que empezamos la secundaria que esperamos este momento… uno dice quiero ser egresado y teníamos muchos planes… pasar juntos todo el año más allá del 21 y Bariloche. Lo que nos pasa a la mayoría es que tenemos que madurar de golpe porque se nos viene la universidad o el trabajo y el transcurrir del año nos iba a servir para ir analizando esas cuestiones”, reflexiona. Para Sol, el Día del Estudiante se ve nublado y el viaje de egresados marca un desconcierto. “El viaje se va a hacer, pero no sabemos si la empresa va a quebrar o no… la realidad es que tenemos el viaje pago y esperamos poder hacerlo. Más allá que sea nuestro año sabemos que hay gente que la está pasando mal, con problemas de salud… así que esperamos poder volver unos días al colegio y creo que vamos a valorar eso mucho más. Nos toca vivir esta situación y nos va a enseñar a disfrutar intensamente lo poco que podamos hacer”, destacaba en la charla con nuestros cronistas. Lucía B. es alumna de San Antonio de Padua. “El momento es difícil para nosotros, pero lo es mucho más para gente que no tiene trabajo, para alumnos que no pueden estudiar porque no cuentan con los elementos suficientes para hacerlo”, dice como estableciendo una prioridad sensata. Retrocede unos meses y recuerda el UPD como un momento sublime… la vigilia, la caravana, el acompañamiento de los padres, “disfrutamos un montón… pero solo fuimos tres días al colegio, nos encontramos, hablamos sobre nuestras vacaciones… después vino el aislamiento”. En el camino que está avanzando, las planificaciones que habían hecho se vieron complicadas. El 21 de septiembre también lo ve difícil y el viaje de egresados se sigue organizando con otros requisitos protocolares propios del escenario actual. “No tenemos fecha, pero estamos ilusionados con el viaje… Todos estamos pasando por la misma situación, pero para un egresado es algo muy especial. Los profesores, en su mayoría tienen muy buena onda, nos alientan, y nos dan ánimo… pero es obvio que no vamos a vivir un último año de secundario como han vivido la mayoría de las promociones”, destaca. No todo es Primavera o Bariloche. Ellos también piensan en el resto, también miran el horizonte y especialmente ellos cómo no van a hacerlo teniendo tanto camino por recorrer. Pero la incertidumbre se apodera de nosotros. Los jóvenes extrañan, reflexionan, analizan y planifican… Nadie puede negar que para una Promoción el año de egreso sea de los más trascendentes de la vida, pero no es menos cierto que tampoco se podía imaginar que justo en este 2020 el COVID se iba a colar sin que lo llamen en cada curso y en cada escuela.

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