El presidente del Colegio de Martilleros del Departamento Judicial Mercedes, Luis Eusebio Colao, celebró la medida adoptada por el municipio en torno a la subasta de terrenos para la afectación de esos recursos a la compra de nuevas tierras. Colao fue también concejal y oportunamente ha presentado proyectos relacionados con el Banco de Tierras (propósito que se refleja en esta política pública) pero también propició por entonces una mecánica similar a la que se plantea hoy para el predio donde se ha levantado el barrio Favaloro. “En mi paso por el Concejo yo había presentado un proyecto para vender las tierras del barrio Favaloro y comprar en otro lugar mayor superficie… Eso no prosperó. Pero la idea de esto es prácticamente lo que buscaba cuando propuse el Banco Municipal de Tierras. De tierras ociosas que se encuentran, como estas, en algunos casos sobrantes de manzanas, por ahí se podrían haber hecho loteos… Pero hay que buscar zonas con servicios o sea más fácil llevarlos, lugares donde la zonificación lo permita. En la actualidad existe otra legislación como la Ley de Hábitat que permite nuevas zonas y lotes más pequeños”, comentó. Colao no recuerda subastas de estas características. “Deberíamos remontarnos al Matadero Municipal o un acto fallido que fue un remate de lotes en Gowland que no fue transparente y terminó en un escándalo… Por eso la subasta hay que ubicarla en una política pública de tierras que lleva adelante el municipio. Esto es lo trascendental. Con ese tipo de inmuebles y el mecanismo de la subasta, hacerse de un fondo para comprar superficies más extensas. Es la esencia del Banco Municipal de Tierras con una política de compra activa y permanente, porque sino se agota en sí mismo, porque las últimas compras se hicieron en la época que Duhalde era gobernador de la provincia”, recordó.

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