El simple y a la vez complicado desafío de convivir preservando la salud

Si algo aprendimos de esta situación de pandemia, hasta hace muy poco impensada, es lo siguiente:


a) Necesitamos como nunca del otro, de los demás.

b) Si nos cuidamos nosotros mismos, cuidamos a ese otro, cuidamos a todos. Si no nos cuidamos, la inacción puede resultar un desprecio hacia el prójimo.


La Asociación Médica de Mercedes vive con preocupación estos días de amenaza e incertidumbre en nuestro país y particularmente, en nuestra ciudad. Hemos escuchado distintas voces y valoraciones sobre el mal que hoy nos aflige. Como institución nos corresponde entonces empezar por precisar lo que es una pandemia. En verdad, hace más de 11 años que su definición excluye las cifras de mortalidad, es decir que en la actualidad no se tiene en cuenta el número de muertos. Por lo tanto afirmar que esto no es una pandemia es una hipótesis errónea, pues la misma se basaría en su antigua acepción, ya caída en desuso. Para ser pandemia, la OMS exige 4 requisitos: 1) ser causada por un nuevo agente de infección, 2) no existir inmunidad en la población, 3) ser de rápida y efectiva propagación de persona a persona y 4) ser capaz de desarrollar formas graves de enfermedad. Por lo tanto no hay dudas de frente a qué acontecimiento estamos: Pandemia con todas las letras. Las cosas por su nombre. Sin embargo, algunas voces desde comunicadores sociales, algunos presidentes de países importantes, periodistas, políticos, influencers u opinólogos, (o simplemente alguien con micrófono en mano que se sirve de su poder mediático o de las redes sociales) dicen que no lo es, que hemos tenido muchos más muertos por viruela o gripe española por ejemplo, y que en cambio con la Covid19, el porcentaje de mortandad aún no le hace ni cosquillas a aquellos otros de pretéritas pestes. Que la pandemia es falsa, que el virus fue creado por corruptos y un sinfín de teorías sin asidero, y que, en definitiva, la cuarentena nos coarta la libertad individual y colectiva… Estas elucubraciones, amén de enlazar ideas bastante ramificadas de su origen troncal, yacen sobre conceptos sobre-ideologizados, y rápidamente mutan en una falacia deconstructiva y distópica que también nos enferma y puede matarnos. (vg: “El barbijo sirve para crear el caos, ocultar la impunidad y generar separación”).


Un manto de enfermedad tiñe al planeta, sin dudas. De eso se trata. Una ola de ausencia de salud, de enfermedad y de muerte. La Asociación Médica de Mercedes ve con preocupación el incremento de casos de infectados en nuestra ciudad, el cual se ha dado por incumplimiento de muchas reglas básicas recomendadas hasta el hartazgo, las cuales ya deberían estar instaladas en la mente de cada habitante en forma indeleble y ser ejecutadas automáticamente en nuestro día a día, en nuestro andar cotidiano: aislamiento social, distancia mínima de 1.5 a 2 mts. entre personas, uso de barbijo o tapaboca, no tocarse la cara, los ojos, la nariz, toser en el pliegue del codo, lavado frecuente de manos, cambio y lavado de ropas y de objetos expuestos en el exterior de casa, no compartir bombillas, mate, abrazos, etc, etc, etc. En realidad, hay muchas personas que observan estas medidas de bioseguridad… pero otras no, y es por ello nuestra preocupación, ya que la transmisión del virus se multiplica exponencialmente.


El pensamiento escéptico científico, ése imprescindible en todos nosotros para enfrentar y construir una defensa ante esta amenaza infectológica que nos enferma (y que también nos mata) es lo que debería prevalecer en nuestras reflexiones. Nuestra mejor defensa en salud es cuidarnos, porque de esa manera cuidamos al prójimo y a la sociedad toda. Escuchemos a los que saben (que no son necesariamente los personajes que más se conocen, ni siquiera los que ostentan mayor importancia). Seamos racionales con cautela, con prudencia. Y tengamos presente las verdades comprobadas, sobre todo aquellas que poseen fundamento científico. No olvidemos que la cuarentena y los cuidados personales son, hoy por hoy, además de solidarias, nuestras únicas armas efectivas para enfrentar este flagelo. No es momento de dividir, sino de unión, reflexión y cuidado. Prudencia y precaución. Observemos a nuestro alrededor y veamos lo que pasa; sepamos anticiparnos a los acontecimientos.


Y no olvidemos: “Cuidándonos cuidamos a los demás.”


AMM Asociación Médica de Mercedes

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