Hubo celebraciones eucarísticas cumpliendo con los protocolos necesarios. El Arzobispo de Mercedes – Luján,  Jorge Eduardo Scheinig dejó su mensaje. “”El amor paciente nos hace fuertes para luchar las grandes y pequeñas batallas de la vida”, destacó.

El pasado viernes, la Iglesia católica celebró la festividad de la Virgen de Luján. Con tal motivo, y manteniendo las condiciones de salubridad, hubo misas en distintos templos a la vez que el titular de la Arquidiócesis Mercedes – Luján, Monseñor Jorge Sheinig encabezó la celebración en la Basílica de Luján.

“¿Quiénes estamos aquí y ahora en la Casa de la Madre de Luján?

Físicamente somos muy pocos, pero espiritualmente estamos absolutamente todas y todos” comenzó manifestando en su homilía, Monseñor Scheinig.

“Aquí está el pueblo Argentino, muy especialmente los afectados en este tiempo de pandemia: los enfermos; los familiares de las personas que han fallecido, los que ya han partido, los trabajadores de la salud y todos los que trabajan para que el país tenga vida y los investigadores de la vacuna.

También están los más pobres, los que más tienen, los ancianos, los que viven en los geriátricos, los que están en la calle, sin casa. Aquí están todos los niños, los de capacidades diferentes, los jóvenes, todas las familias, todas las madres y todos los padres, las mujeres que sufren violencia, los que tiene hambre, los presos, los que están sin trabajo, los que tienen miedo a lo que vendrá. Están todas las provincias, todas las ciudades, los pueblos y los barrios, también los pueblos originarios, las autoridades civiles, los partidos políticos, los empresarios, los movimientos populares, los maestros y docentes, los sindicalistas, la gente del campo, los militares y las fuerzas de seguridad, los veteranos de Malvinas. Están todas las comunidades parroquiales del país, las catequistas, los servidores de nuestras Cáritas, las religiosas, los religiosos, los sacerdotes, los diáconos, los seminaristas y mis hermanos obispos” destacó.

“Estamos aquí con la Virgencita, porque es un momento muy delicado de la vida de la Patria y necesitamos estar juntos en el corazón de nuestra Madre, María de Luján. Ella, llena de ternura, siempre, a toda hora y en toda circunstancia nos recibe a todos. Por favor, que nadie se quede afuera de este encuentro familiar” resaltó más adelante.

 “Queridas hermanas y queridos hermanos! Argentina es casa de María y desde siempre está Ella entre nosotros haciendo que el sueño de Dios sea una realidad, que la Patria sea una Casa de hermanos.

Hace casi 400 años que esta pequeña imagen de la Limpia y Pura Concepción quiso quedarse en nuestras tierras y está aquí como Nuestra Señora de

Luján. Es mucho tiempo. Tiempo que sin decir palabras, viene acompañando a esta bendita Nación, atrayendo y recibiendo al pueblo peregrino en cada una de sus circunstancias y vicisitudes, en los momentos de alegría y de dolor. Está aquí, enamorando y protegiendo a cada una y a cada uno; escuchando, sosteniendo, sanando, fortaleciendo, animando”, continuó expresando en su homilía.

Fe

En parte de su palabra, Monseñor Scheinig manifestó: “Nos toca transitar este tiempo de pandemia y sabemos que lo que viene es muy serio y duro. Nos hará mucho bien recordar permanentemente la fuerza del Amor de Dios y de María. Con su mirada, nuestra Madre de Luján nos transmite lo que Ella recibió de su Hijo, y nos comunica a lo más íntimo del corazón de cada uno y del mismo corazón del pueblo, que es posible volver a nacer de lo Alto; que podemos estar crucificados pero no vencidos; que el sufrimiento vivido en el amor nos une y nos hace solidarios; que la cruz nos deja heridas y marcas, pero que son la identidad de una vida entregada; que el amor paciente nos hace fuertes para luchar las grandes y pequeñas batallas de la vida; que sudar sangre y quedar desfigurados por soportar injusticias, lejos de sacarnos dignidad nos hace limpios de corazón; que el calvario compartido con otros nos humaniza y deja siempre lugar para el perdón. María nos mira y nos da la seguridad de que Dios hace nuevas todas las cosas. Y tanto Amor, nos llena de esperanza”.

En una solicitud a la Virgen, el titular de la Arquidiócesis exclamó: “Te pedimos que nos enseñes a transitar este momento tan importante y delicado de la historia de la humanidad con profundos deseos de novedad. Que nos enseñes cómo ser una Nación que aprendiendo del pasado y de este presente tan distinto a todo lo vivido, nos apasionemos por un futuro más humano y más justo para todos tus hijos e hijas. Que nos eduques en un nuevo modo de ser, y de hacer un pueblo más libre, soberano y solidario, cómo hacer para que tantos dolores compartidos lejos de resentirnos y amargarnos nos impulsen a un cambio verdadero y profundo…. Pidámosle a Ella la fuerza para la vida de todos los días y la valentía para vivir como una Nación que desea renovar su unidad, de tal modo que con osadía, creatividad y una esperanza cierta, podamos superar juntos este tiempo de pandemia y a afrontar todos los tiempos que se vienen, que sin duda serán difíciles, arduos y desafiantes.

Digamos con nuestro querido Negro Manuel: “Soy de la Virgen nomás”.

Nuestra Señora de Luján, ruega por nosotros”.

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