Con tan solo 19 años, Juan Pablo Vitetta decidió hacer un cambio de 180° grados en su vida. Se animó a salir de la “zona de confort”, irse del país y dejar de estar cerca de su familia y amigos. En el año 2000 fue a probar suerte al viejo continente y esa audaz decisión le dio buenos réditos. Jugó cuatro años completos en Europa y estuvo en cinco clubes.

Sus primeros pasos los dio a los seis años en el Club Mercedes, la institución donde hizo todas las infantiles. De 1984 a 1994, año que emigró a Flandria. Jugó en las divisiones menores y en primera. Dos años después fue a Gimnasia y Esgrima de La Plata, donde permaneció cuatro años, aunque nunca llegó a debutar en primera división.

A comienzos de este siglo, la pasión por la redonda lo hizo mover a más de 11.000 kilómetros de distancia de Argentina. Arribó a Italia para jugar en el Vicenza Calcio, equipo de la Serie B. Luego pasó al Airdrieonians FC de Escocia, club también de la segunda división. Además estuvo en el Unión Sportiva Latte Arborea del fútbol italiano.

En 2005 regresó al país para jugar en Sportivo Belgrano de San Francisco, Córdoba. Antes de volver a Italia, tuvo un paso por Palometas. Dos años después de su retorno al país, desembarcó en S.S.D. Group Città di Castello y luego en A.C.D. Rivoli. Dos equipos de la Serie D del calcio italiano y que con ambos consiguió el ascenso.

Volvió al Club Mercedes en 2010 para jugar el Federal B. Formó parte de la selección mercedina que compitió en las Olimpiadas de la Cuenca del Salado en 2012 y luego se desempeñó en Club Bell (Córdoba), Club Deportivo San Agustín (9 de Julio), Club Colón de Chivilcoy, Sportsman de Carmen de Areco, donde ascendió al Federal B, Club Social Deportivo Florencio Varela y se retiró en 2016 en el Club Quilmes de nuestra ciudad.

Compartió su actividad como futbolista con su otro gran amor, la dirección técnica. Ya en 2010, cuando jugaba en el Club Mercedes, también dirigía las categorías menores del “blanquinegro”. Siempre estuvo a cargo de infantiles y divisiones inferiores, en plena formación de futuros futbolistas. Mostró su capacidad en instituciones como el Club Quilmes, Club Mercedes, Frontón de Giles, Flandria y actualmente es el entrenador de la séptima del Club Atlético Banfield en la Liga Metropolitana y ayudante de campo en los torneos de AFA.

– ¿Te costó ser futbolista?

– Todo comienzo es complicado y no fue una excepción para mí. Me siento afortunado de haber jugado al fútbol en diferentes categorías, de haber recorrido algunos países del mundo gracias a este hermoso deporte. No es fácil la vida de un deportista de alto rendimiento, pensamos que correr detrás de una pelota es fácil y que en cierta manera, cualquiera lo puede hacer. No es así. El futbolista, en este caso, requiere de muchos sacrificios. Es un camino largo y lleno de desafíos. Como la vida misma, donde el amor y pasión por este hermoso deporte es fundamental.

– ¿Tuviste la posibilidad en algún momento de integrar el primer equipo de Gimnasia?

– No me sentí nunca cerca del debut en la primera de Gimnasia, aunque haya tenido buenos partidos en reserva.

– ¿Cómo fue tener de técnico a Carlos Timoteo Griguol?

– Compartir entrenamientos con el primer equipo y escuchar los consejos de los que saben o tienen experiencia hacen que uno crezca como futbolista.

De los Griguol, en la etapa que tuve la posibilidad de compartir, me llevé cosas positivas y otras no tanto que me sirvieron mucho para no repetirlas ahora como entrenador.

– Cuando surgió la posibilidad de ir a Italia, ¿Lo dudaste o era una chance que no querías dejar pasar?

– La posibilidad de viajar a Italia surgió a través de un agente que confió y valoró mis condiciones para ir a jugar allí. Jamás dudé de dicha posibilidad. Fue para mí una etapa de crecimiento total tanto en lo humano como en lo deportivo.

– ¿Y cómo fue la experiencia de jugar en el fútbol escocés?

– Fue rara y fugaz, pero la considero positiva porque conocí un de tipo fútbol diferente y la idiosincrasia de los británicos es muy distinta a la nuestra.

– Jugaste en Argentina y en Europa, ¿En qué cosas notaste que ellos son mejores que nosotros y viceversa?

– Aprendí muchísimo en todos los clubes y divisiones que me tocó ser parte. Cómo no fui jugador de elite puedo decir que en ambos continentes tenemos nuestras cuestiones tanto positivas como negativas. Viví de todo, buenas y no tan buenas, aquí y allá.

– Cuando estuviste en Sportivo Belgrano, ¿Sentiste una presión diferente a la que habías vivido en los otros clubes que jugaste?

– Es un club realmente importante en la zona. No me tocó una gran etapa en cuanto a lo deportivo y económico de la institución, pero destaco el cuerpo técnico de Sergio Gurrieri, multicampeón con Estudiantes de La Plata en los años 80 y el tremendo grupo de futbolistas con los cuales compartí plantel como Juan Arostegui, Bruno Martelotto y Leonardo Verón, entre otros. Gracias a ellos aprendí y crecí mucho.

Presión por jugar y hacer lo que a uno más le gusta y para lo que tanto se preparó jamás sentí. Si siempre sentí la linda responsabilidad de poder devolver con buenas actuaciones la confianza que la gente de los diferentes clubes depositó en uno.

– ¿En cuál de los clubes que jugaste sentís que alcanzaste tu nivel más alto?

– No sé si hablar de nivel más alto, lo que te puedo decir es que aprendí a entender el juego tarde. Y con el diario del lunes y ahora como formador, me hubiese gustado, a pesar de haber estado en buenos clubes cuando era un juvenil, que me hicieran entender el juego. Creo que hubiese sido mejor futbolista y aprovechado mejor mis características.

Por las experiencias vividas actualmente no paro de formarme para ayudar a los futbolistas que tengo la suerte de orientar para que lo entiendan y así puedan crecer y ser mejores.

– ¿Qué es el Club Mercedes en tu vida?

– Es mi infancia, pre adolescencia y parte de la adolescencia. Un club hermoso donde di mis primeros pasos con una pelota. Pasé momentos deportivos como jugador buenos y además ahí arranque como entrenador pasando por todos los rangos etarios dentro de la institución de la mano de una persona muy importante para mí como lo es Diego Silvestre.

– ¿Siempre te gustó la dirección técnica?

– A partir de empezar a entender el juego, analizar y ver todo lo que me hubiese gustado que me den en su debido momento, comencé a pensar en la formación de futbolistas.

– ¿Cuándo fue el momento que pasaste de mirar un partido de fútbol a observarlo?

– Siento que fue en mi etapa como jugador de Sportivo Belgrano. En el año 2005.

– ¿Vos te definís como un director técnico o como un formador?

– Considero que soy un entrenador que me ocupo todos los días de mi vida de ayudar al futbolista para acercarlo a su máximo potencial o descubrirlo. Siendo autoexigente, perfeccionista, metódico, obsesivo y empático con muchísimo para corregir y aprender.

– La presión no siempre llega del afuera, sino también muchas veces del adentro. ¿Cómo es el trato que tenés con las familias de los chicos?

– En el fútbol infanto juvenil, me refiero a nivel Liga Mercedina, el contacto con las familias era de educación constante para que colaboren en la formación integral de los verdaderos protagonistas que son los chicos.

Hoy en Banfield, más allá que uno trata de saber de cada integrante del grupo cómo está compuesta la familia y que necesidades tienen los chicos en el día a día, la relación con los padres, excepto cuestiones problemáticas puntuales, es nula.

– ¿Cómo se trata el fracaso con los chicos?

– Creo en el trabajo interdisciplinario para tratar este tema junto al departamento de psicología de los clubes. Se trata de un deporte con un gran impacto social y económico, independientemente de si hablamos de fútbol infantil, profesional o de alto rendimiento.

Dadas sus características, la psicología tiene una gran importancia a la hora de educar de forma adecuada y saludable a todos los que somos parte de este deporte. En equipo tratamos de trabajar en la adquisición de diferentes valores por parte de los jugadores. Los educamos para la vida a través del esfuerzo personal, trabajo en equipo, incrementando la autoestima, fomentando la empatía y educando en el respeto.

Creo que este es el camino correcto, para nada fácil, pero siempre teniendo en claro que formamos personas que juegan al fútbol y pueden lograrse los objetivos planteados.

– Banfield es un club que en los últimos años ha sacado grandes valores de su cantera, ¿Vos sentís una responsabilidad diferente ante esto?

– Siento que soy parte de una institución importante del fútbol argentino, la cual trabaja seria y ordenadamente para formar ante todo personas que desean ser futbolistas profesionales y que con mi capacidad, esfuerzo, experiencia y capacitación constante espero poder colaborar con dicho objetivo. Es un gran desafío.

– ¿Tu idea es seguir en las divisiones inferiores o te gustaría ser técnico de primera?

– Me preparo y aprendo constantemente de los que considero que saben para seguir creciendo.

Tuve la suerte el año pasado de aprender mucho con el grupo de jugadores y cuerpo técnico que lideró Germán Stopielo en Frontón haciendo una campaña histórica para la institución.

Hoy estoy feliz de estar en un club de primera división trabajando en una categoría tan importante en la estructura de los clubes de fútbol a nivel profesional como lo es la séptima. El fútbol y la vida de hoy es dinámica, no se qué deparará.

Por Julián Patrici

DEJA UNA RESPUESTA

Pone tu comentario
introduzca su nombre