Con presencia de Mauricio Macri y Alberto Fernández se  concretó la celebración convocada por la Iglesia Católica. El arzobispo de Mercedes-Luján, Eduardo Scheinig, realizó la homilía y advirtió sobre los peligros del odio.

El presidente Mauricio Macri y el mandatario electo Alberto Fernández participaron este domingo de la misa por la “unidad y la paz” convocada por la Iglesia Católica en la Basílica de Luján. Teniendo en cuenta la celebración por el Día de la Virgen muchos mercedinos se hicieron presentes, varios de los cuales llegaron caminando.

Estuvieron presentes la vicepresidenta Gabriela Michetti, el jefe de Gabinete Marcos Peña, el senador Federico Pinedo, el ministro del Interior Rogelio Frigerio y el ministro de Transporte Guillermo Dietrich, entre otros.

Además, el gobierno electo también participó con la presencia de la mayoría del futuro Gabinete de ministros. Estuvieron el entrante jefe de Gabinete Santiago Cafiero; el canciller Felipe Solá; Gustavo Beliz, secretario de Asuntos Estratégicos; y el ministro de Transporte Gabriel Katopodis, entre otros.

Monseñor Jorge Eduardo Scheinig, nuevo arzobispo de Mercedes-Luján, fue el encargado de realizar una homilía marcada por el pedido de unidad y las críticas a los discursos que profundizan las divisiones y el odio.

“Pedimos que nuestra democracia se afirme y siga creciendo en institucionalidad. No somos ingenuos, no creemos que una celebración sea la solución de los problemas, pero estamos seguros que este gesto que estamos realizando juntos, habla por sí mismo y deseamos que en estos días históricos y con la ayuda de lo Alto, se convierta en una puerta para entrar en esta nueva etapa, con sinceros anhelos de unidad y de paz”, dijo Scheinig.

“Ninguna persona o grupo en soledad o aislado es la Patria. La Patria somos todos. La comunión entre nosotros no es una cuestión estratégica, hace a la esencia de lo que somos en el origen y a lo que podemos ser en el destino común”.

“En este lugar sagrado y con la confianza que nos da la Madre de Luján, los invito a pedir especialmente por la unidad de las argentinas y de los argentinos. La unidad es un don y es también una tarea”, agregó.

“Pero también la unidad es una tarea que nos compromete a todos, porque la unidad es muy frágil y pronto  la rompemos. Por eso la unión de un pueblo es una tarea, una lucha que comienza en el corazón de cada uno. Allí debemos ser capaces de vencer egoísmos profundos, vanidades, narcisismos, maldades y hasta la propia mentira que nos fabricamos para vender una imagen que no soy yo”.

“La unión es también una batalla comunitaria, colectiva, que estamos invitados a dar todos los que deseamos ser un pueblo con horizonte”.

Más adelante y en el cierre de su homilía monseñor Scheinig dijo. “Les pido un favor: caminemos juntos todos, cuidémonos los unos a los otros, cuídense entre ustedes, no se hagan daño, cuiden la vida, cuiden la familia, cuiden la naturaleza, cuiden a los niños, cuiden a los viejos, que no haya odio, que no haya pelea, dejen de lado la envidia, no le saquen el cuero a nadie, dialoguen entre ustedes, que este deseo de cuidarse vaya creciendo en el corazón y acérquense a Dios”.

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