María Silva confirmó que bajaron las ventas y hay preocupación. Los sábados recortaron el horario de apertura del local. Ya hace meses habían concentrado el trabajo en un solo sector del inmueble a los fines de optimizar los recursos.

En tiempo de crisis económicas como la que vive hoy Argentina no son pocas las instituciones que sienten el impacto. A través de los años, establecimientos como CAIDIM se ven obligados a analizar de manera importante el día a día. En ese sentido, las actuales autoridades de esta institución también se ven preocupadas por el actual contexto que se vive.

En diálogo con Protagonistas, María Silva se refirió a este presente y las definiciones que desde hace un tiempo ya se vienen tomando en relación a la situación económica. “Estamos como está el país, como cada uno de los habitantes, la economía está difícil, está todo muy duro, la venta está muy dura, ha mermado mucho y nosotros los sábados teníamos abierto hasta las 20 horas pero volvimos al horario de 8 a 17 horas, porque en esas tres horas no se estaba vendiendo nada; por ahí entraba una sola personas en esas tres horas y significaba un mayor gasto de luz, de calefacción, alguien que se tenía que tomar horas al mediodía para después quedarse más tiempo. Uno tiene que poner todo en la balanza en ese tipo de situaciones”, enfatizó María Silva.

A esto agregó que “tal vez ahora con la llegada del calorcito tenemos la esperanza de que esto se revierta, pero mientras tanto vamos evaluando qué va pasando, cómo están las ventas y cuánto influye en el gasto del taller, más allá que seguimos cuidando todos los gastos porque todo se pone muy difícil. Hoy es difícil pagar la luz, el gas, sueldos, aportes, seguros y demás…”.

Ya hace más de un año las autoridades de CAIDIM a los fines de poder optimizar los recursos habían decidido concentrar el trabajo del taller en un solo sector del inmueble. Eso motivó readecuar los consumos de gas y luz. “El taller es muy grande y no podríamos pagar una tarifa de gas de 20 mil pesos. Es una realidad, y también está claro que no podemos trabajar sin calefacción. No es humano teniendo en cuenta que la mayor parte del trabajo que se realiza, los muchachos lo hacen sentados…”.

Aportes de los trabajadores

Consultada sobre los aportes del Estado que recibe cada “muchacho” que cumple funciones en el lugar, respondió que “con respecto a peculios se les viene pagando a término pero sigue siendo el mismo monto de hace un año y medio o dos años atrás, de 1100 pesos, cosa que consideramos que no es así, pero bueno, seguimos manteniendo reuniones, tanto con Provincia como con Nación,  para ver si en algún momento se dispone la Ley de Talleres Protegidos como corresponde, se le asigna un presupuesto, pero en los dos lados siempre nos dicen lo mismo, que no hay presupuesto, que no hay dinero, y la discapacidad siempre sigue para el Estado en un décimo lugar y esto se da esté quien esté, va más allá del color político, es histórico; todos los que estamos en discapacidad lo tenemos muy claro a esto, vos podés tener más afinidad con uno que con otros, podes tener más llegada o te pueden dar una entrevista como Federación o como taller más rápido uno que otro, pero a la hora de la plata, del presupuesto, todos responden lo mismo, es el programa más barato que tenemos, pero no tenemos plata, sobre todo en Provincia”.

María Silva sostuvo que quizás el único tema positivo es que no hay atraso en los pagos, hoy están al día en ese sentido. “Está claro que 1100 pesos no es nada y digo qué terrible sería que solo 1100 pesos y que hubiera atraso, como hemos tenido alguna vez en época de Scioli, pero no es nada…”, concluyó la máxima responsable de CAIDIM.

La preocupación existe, y la idea que los meses que vienen por delante puedan tener alguna incomodidad más para el país en materia económica pone aún más en alerta a los responsables de la institución. Tienen en claro que es un nuevo sacudón que deberán enfrentar.

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