¡Abrigando corazones…con Misericordia!

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Visita y donaciones al Hogar de ancianos “Ulises D’Andrea” del Hospital Municipal.

El nombre del proyecto encarado por los alumnos de 5to año del Colegio Misericordia describe muy bien su finalidad: “Abrigando Corazones”. Abrigar el corazón de los abuelos con los cuales el pasado jueves 18 compartieron una hermosa jornada junto a ellos. Y ayudar, en tiempos donde el frio golpea fuerte, con un abrigo o manta para dar un poco más de calor. El proyecto, acompañado por los profesores Rodrigo Massa (catequesis) y Gastón Tessore (Política y Ciudadanía), empezó en el mes de mayo, cuando los jóvenes comenzaron la campaña de recolección de frazadas, mantas y/o abrigos para poder donar al Hogar de ancianos, por ellos mismos elegido. Las redes sociales fueron la gran herramienta de los jóvenes para esa finalidad. Pero ello, no sólo concluía ahí. Lo más importante para los alumnos del Colegio mencionado, era y fue compartir TIEMPO con los abuelos del Hogar,  conocer sus vidas y nutrirse de sus vivencias, manifestando el gran deseo que nuestros abuelos sigan siendo el tesoro viviente de nuestra sociedad y no el descarte de ella. Fue una jornada de mucha emoción y risas. El bingo, los mates, las cosas ricas que los mismos alumnos prepararon para compartir y las experiencias compartidas tomaron un papel preponderante aquella mañana de invierno. Acompañados por la Encargada del Hogar, Marina Geracitano, y demás personal del lugar, quienes recibieron al grupo con enorme alegría y amabilidad, lo alumnos repartieron, personalmente, a cada abuelo la frazada/manta con una carta escrita por los ellos, donde le contaban sobre sus vidas y sobre la necesidad de que sientan amados y acompañados. Los jóvenes querían estar cerca, entenderlos y mimarlos.

En un mundo donde la palabra empatía y solidaridad desinteresada muchas veces pierde su sentido profundo, los jóvenes del Colegio quieren hacer suyas las palabras del Papa Francisco: “Queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a ‘vegetar’, a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una HUELLA. Es muy triste pasar por la vida sin dejar una huella. Pero cuando optamos por la comodidad, por confundir felicidad con consumir, entonces el precio que pagamos es muy caro: perdemos la libertad. No somos libres de dejar una huella”.

Para muchos podrá ser solo una acción solidaria…para ellos, fue una enorme experiencia que los impulsa y anima a seguir siendo protagonistas de la historia. Los jóvenes agradecen a toda la comunidad por las donaciones recibidas y nuevamente reafirman en sus corazones: ¡Hay más alegría en dar que en recibir!

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