“Fiti” Respuela

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“El fútbol estuvo presente en mi familia desde mi viejo, “Cacho” que jugó en River por ejemplo, pasando por mí que estuve en Boca y Juan Cruz en Racing. Quiero a mis hijos y deseo lo mejor para ellos”.

Alejandro Javier “Fiti” Respuela, 59 años, empleado judicial, divorciado, tres hijos; Álvaro (32), empleado y estudiante de veterinaria (Pilar); Juan Cruz (27), empleado municipal y Fiamma (22), empleada. Hoy nos cuenta algo de su vida, sus experiencias, su familia, su trabajo, sus gustos y cosas.

¿Tu familia…?

Somos dos hermanos varones, Marcelo Oscar (60), dedicado al comercio y yo. Nuestros padres se separaron cuando nosotros éramos muy chicos y vivíamos con los abuelos maternos en 23, casi esquina 18. Papá es Félix Oscar, “Cacho” tiene 87 años, se ha dedicado al comercio gran parte de su vida y ha sido futbolista a nivel profesional, jugando en River Plate y Banfield. Mamá, que falleció a los 84 años en enero pasado, llamaba Virginia Teresa Bróccoli. Tengo una ahijada, llamada María Paz (Mapi), hija de mis amigos “Pinino” Códega y Carolina Longui.

¿Hubo límites en casa…?

Los hubo y siento que fueron necesarios. Yo por ejemplo, después de ser bañado y vestido para salir a la vereda de casa, escuchaba a mis amigos jugar a la pelota en el terreno de 23 y 20 (Telefónica) y para allá iba y unos minutos después y con las marcas propias del juego, mi madre me llevaba de los pelos (literal) de regreso, con algunos chirlos dados con las famosas “skipy”. Entre mis amigos del barrio estaban Osvaldo Révora, Omar y Marcelo Villalba, los Uncal Basso (Adolfo, Adrián y Tito), Dante García, Guillermo Paladino… (siguen).   

¿Buena relación con Marcelo…?

Siempre nos hemos llevado muy bien, aunque no fuimos de compartir las cosas demasiado, él por su lado y yo por el mío, pero juntos en los temas importantes de cada uno y a lo  largo de la vida.

¿De dónde viene el apodo de “Fiti”…?

Viene de cuando estaba en el segundo año del secundario y mi abuelo materno, Aurelio (Bróccoli) se había comprado unos días antes, una camioneta Fiat 1500 que me prestó. Salí con amigos, entre ellos Ricardo Mahiques y “Magusi” Mazzuca y en la esquina de  30 y 5, la choqué  con el saldo de dos autos rotos y la camioneta destruida. Para entonces había sido campeón de F.1. Emerson Fitipaldi (1972/74) y fue cuando “Magusi” me bautizó “Fiti” (se ríe). Raúl Giumelli trabajaba en ese tiempo en la concesionaria “Pescara”, que estaba en 24 entre 29 y 31, siendo él quien se encargó de la reposición al abuelo. Bueno es decirte que tanto él como la abuela Yolanda (Gubernati), fueron excepcionales para todos nosotros. Era propietario de la mueblería “Bróccoli” que estaba en 27 entre 18 y 16 y yo vivo hoy en la planta alta de ese local. Aquel día, el abuelo solamente me dijo que hasta que tuviera bigotes, no me daría más el auto, cosa que por supuesto no cumplió.

¿Tus estudios…?

Pasé los años de primaria en el Colegio San Patricio y el secundario en el Colegio Nacional  “Florentino Ameghino” donde fueron algunos de mis compañeros Fernando Santarciero, Ricardo Mahiques, “Magusi”, Sergio Meiny, Oscar Iglesias, Rosario Rapallini, Edgardo Esain, Patricia Ordóñez, Lorenzo Filipini, Roberto Scasso, Héctor Spark…(siguen) y entre los docentes de ambas etapas, “Lila” y “Nenín” Filippi, la señorita Santoro, los profesor es Casaretto, “Cachito” Milanesi, “Coco” Cangelosi y su esposa, “Yeyé” Frescia, Pluvio Santoro, Albertina Marcelli, Alberto Igon, Eduardo Risso y muestra inolvidable preceptora Lidia Lescano de Parra.

¿Tu barra de amigos a lo largo del tiempo…?

He sido siempre muy callejero y formado parte de grupos de muy buenos amigos, como “Polo” Cirelli, “Rulo” Hernández, “Pinino” Códega, Mario del Río, “Piojo” Révora, Ricardo Mahiques, Alejandro Gualco, Alberto Cadenazo… (siguen). Los encuentros para nuestras salidas eran entre otros lugares JuCaLá, Craiova, Gipsy… (siguen).

¿Fuiste buen alumno…?

Debo decirte que de no ser por los buenos compañeros y compañeras que tuve, pude sortear los inconvenientes y “zafar” bastante bien año a año en el secundario, con pocas materias para rendir. Estudiar no me gustaba.

¿Qué hiciste al egresar del Nacional…?

Antes de eso y desde mis 14 años, jugaba al fútbol, por lo que viajaba con mamá a Buenos Aires para las pruebas que nos tomaban en Boca, detrás de la cancha de Huracán, para pasar luego a la “Candela”, ya incluido en las inferiores. Tuve la suerte de quedar seleccionado y pasar las divisiones una a una hasta llegar inclusive a la primera, aunque no jugué nunca allí, pese a tener un contrato de un año, durante 1981.

¿Entonces…?

Apareció la oportunidad de ser transferido a Independiente de Mendoza, provincia a la que viajé con una promesa interesante en lo deportivo y económico, pero cuando estaba a punto de firmar el contrato, aparecieron cosas que no estaban conversadas, una suerte de pago que debería hacer por un lado al club y por otro al entrenador. Fiel a mi estilo y después de discutir con éste último y “ponerle” una mano, les exigí que de inmediato me dieran un pasaje para volver a Buenos Aires, cosa que se hizo. Allí se comenzó a desmoronar mi carrera y la falta de contactos me alejó.

¿Cómo siguieron tus cosas…?

Me levanté una mañana y le comenté a mi vieja que saldría a buscar un trabajo. De hecho lo hice recorriendo muchos de los despachos de jueces en los tribunales, ya que conocía a varios o casi todos. Lo cierto es que me entrevisté con “Pipila” Carlucchi que era secretaria de un juzgado y por intermedio de ella logré ingresar en el área de maestranza. Cinco años más adelante, pasé a ser empleado de carrera y hasta hoy mismo estoy, llegando a la jerarquía de Oficial Mayor, Jefe de Despacho y el año que viene si Dios quiere, estaré en condiciones de jubilarme.

¿Viste jugar a “Cacho”, tu viejo…?

No lo vi más que algunos partidos en la Liga Mercedina, pero cuando ya no era el profesional que fue. Siempre digo que la genética no falla y que pasando por mí, llegamos a Juan Cruz, a quien desde muy chiquito y al ver que tenía muchas condiciones, le fui enseñando algunas cosas que le sirvieron cuando comenzó a jugar en Racing, llevado por el “Gordo” Gaiera, (Raúl). Creo que ha tenido las condiciones ideales para el juego, pero llegó en tiempos difíciles cuando las cosas estaban condicionadas. Luego de una corta estada en Inglaterra, volvió y un buen día decidió lo que tuvo ganas, salir a “caminar” el mundo como mochilero, su manera de pensar y transitar la vida.

¿Estás solo…?

Hace ya tiempo en que estoy solo. Mantengo excelente relación con las mamás de mis hijos, Adriana Reano, de Álvaro (que vive en General Rodríguez) y María Alejandra Carracedo, madre de dos, Juan Cruz y Fiamma.

¿Cómo son ellos…?

Bueno. Hablar de mis hijos sin que se caiga un poco de “baba” es difícil pero te digo. “Alvarito” (así lo llama) es luchador e inteligente. Será un muy buen profesional de la veterinaria, de eso no tengo duda. Juan Cruz es aventurero, generoso y abierto. Sabe lo que quiere y es fiel a su sentir. Fiamma, la “nena”, es la parte especial de un padre “cuida” pero para nada celoso. Los amo y quiero que sean personas de bien y felices.

¿Estás presidiendo el club de tus amores, no es cierto…?

Hace un tiempo ya, presido el Club del Progreso, acompañado en todo eso por amigos como Luis Santilli (Vice), Magussi (Fernando Mazzuca) que es el Secretario, “Lula” Spinelli (Tesorera) y un grupo que integran la Comisión Directiva. Estamos trabando fuerte para llevar a la institución al nivel que tuvo años atrás. Me gusta hacerlo y creo que puedo obtener mayores cosas en adelante.

Fuera de juego

Soy de Boca pese a que los “Respuela” son de River, pero me hice bostero en el barrio de 23 y 18.

Las comidas de mi vieja, son inigualables y desde su partida, siento que no hay plato que me satisfaga. No tomo otra cosa que agua o gaseosas.

Tengo varios buenos amigos y dos muy especiales son el “Piojo” Révora y “Pinino” Códega.

Soy “caliente” y excesivamente ansioso, lo que no es para nada una buena combinación.

Tengo el don de la solidaridad, soy sincero y leal. La decencia es algo que llevo desde siempre dentro de mí. Apoyo la solidaridad.

Me hubiese gustado trascender en el fútbol, pero las cosas no se dieron y debí aceptarlo. No soy original, si te digo que mis ídolos ni siquiera hace falta nombrarlos por sus apellidos, Diego y Lionel…son fantásticos.  

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