“Mini”Andrés

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Juan Pablo Andrés,  “Mini”, 46 años, farmacéutico y comerciante. En pareja con Gisela Flagel (42), médica clínica. Tres hijos; Lucía (11), Juan Ignacio (8) y Emilia (5), alumnos del Colegio Santa María. Hoy nos cuenta algo de su vida, sus experiencias, su familia, sus gustos, trabajo, sus cosas…

¿Cuál era tu hogar paterno…?

Vivíamos en calle 41 entre 36 y 38. Allí mis primeros juegos y travesuras los tuve con mi hermano Juan Martín, que tiene un año y medio más que yo y varios pibes entre ellos Gerardo y Betina Gallo y sus otros hermanos, teniendo muy presente a su mamá Norma que me prestaba su “bici”. Los Pietragalo, con Gastón de mi edad y los Amarillo, siendo el “Gordo” uno de los más compinches mío. Jugar en la calle eran una constante y cada casa nuestro refugio. Cuando tuve 12 ó 13 años, nos mudamos a la zona de avenida 29 y 50. El último domicilio de los viejos fue en 2 y 43.   

¿Tu familia…?

Mis padres ya son fallecidos y se llamaban Perfecto Raúl y Estella Lucía Puricelli. Aunque tengo un hermano mayor, Juan Martín (el Vasco), que es dirigente del Gremio de AFIP y empleado en la misma, sumo a otro con el corazón, ya que lo siento como a un verdadero segundo hermano, es Gastón Meccia. De ellos tengo siete sobrinos, Patricio, Camila, Clarita, Santino, Luisina, Tiziano y Allegra. Por otro lado, mi cuñada Nadia y su esposo Ezequiel, nos dieron tres más, Juana, Valentina y Manuel. Espero que mis “cuñas” Eric y Axel, nos traigan otros. Te cuento que Papá era industrial y la empresa de su familia (Cianco) funcionó en un edificio de gran tamaño que existe aún en 16 y 11, una curtiembre. Los padres de Gastón, Alfredo Meccia y Ester Ferrarotti, me tienen como a un hijo y son abuelos de los míos.

¿Tenés varios ahijados no es cierto…?

Es cierto porque soy el padrino de Patricio, Santino, Valentina, Felicitas y Lorenzo. Me hace muy bien tener ahijados para los que estaré por el resto de mi vida a su disposición.

¿Hubo límites en casa…?

Los hubo y en general los marcaba mamá, ya que mi viejo estaba mucho menos con nosotros, dado a su trabajo en la empresa le quitaba tiempo.

¿Buena relación con tu hermano…?

Excelente y yo me he sentido y me siento aún hoy, su protegido. De chicos, siendo bastante diferentes en el carácter, él nunca permitió que nadie me golpeara ni nada que se le parezca, porque me defendía “a muerte”. Debo ser sincero diciendo que si bien me protegió de otros, él me cascaba. (ríe).  

¿Quién te apodó “Mini”…?

Apareció siendo yo muy chico y en el Club Mercedes jugando en la clase 72´del fútbol infantil (AMFI). Primero me llamaba “Maxi mini” y de a poco se redujo a “Mini”, siendo responsables de eso Oscar Denapole y “Titito” Fontaine, mis compañeros. Te digo que el apodo me acompaña desde ese tiempo y hoy mismo, si alguien me llama por mis nombres no respondo, porque me cuesta registrarlo.

¿Tus estudios primarios y secundarios…?

Esas etapas las transité en el Colegio San Patricio, compartiendo esos años con compañeros entre los que estuvieron los “Negros” De Paola y Albornoz,  Hernán Capello, Nicolás Iglesias Berrondo, Alfonso Espil, Camilo Petiti, Facundo Pistone, Diego Vacarezza…(siguen). Por otro lado, fueron maestros y docentes “Nenín” y “Nina” Filippi, Marianto Viganó, el Rvdo. Queen, el gran Ricardo Tabossi, el señor con todas las letras, “Carlitos” Fiorelli, su esposa Lidia Rodríguez …(siguen).

¿Fuiste buen alumno…?

No debí rendir materias a lo largo del tiempo de secundario y durante los cinco años me eligieron como el mejor compañero, aunque la distinción en el último, creo que la mereció Eric (Bocca) de acuerdo a lo hablado, pero alguna “matufia” hubo y volví a ser yo el distinguido. Él es un gran amigo de siempre y hubiese sido justo premiarlo. Tengo la oportunidad de aclarar aquello y lo hago con mucho cariño.   

¿Tu grupo de amigos de salidas…?

Formamos un muy lindo grupo entre los que estaban Nicolás Fernández Vita, Federico Firpo, Emilio Spinetta, Martín Lopardo, Gastón Meccia, Alejo Pérez Carrera, Juan Pablo Malfatti…(siguen) todos conocidos al hacer deportes en el Club Mercedes.

¿Cuándo tomaste la decisión de ser farmacéutico…?

Como te dije, uno de mis amigos desde siempre es Eric (Bocca), cuyo padre (Jorge) tenía su farmacia en 32 entre 35 y 37, la misma que hoy tiene él y con quien colaboré siendo ya colegas. Cierto es que jugábamos con las cajas y envases del negocio de su padre, por mucho tiempo y creo que cuando llegó mi decisión, la identificación con la farmacia estaba inserta en mí, favorecido quizás porque Eric también quiso seguir esa carrera. Fue entonces que al egresar de San Patricio comencé la carrera de Farmacia en la Universidad de La Plata, alojándonos  en una pensión primero, para pasar a un departamento en 9 y 68 con Germán (Bocca), que estudiaba medicina y Lucas Guinot, otros grandes.

¿Todo bien…?

 Al finalizar el segundo año y sin problemas en los estudios, por razones económicas duras de mi familia, decidí buscar trabajo y se lo pedí a Hugo Giarelli, al que conocíamos del club (Mercedes), que era de Luz y Fuerza y estaba en CABA. Gracias a eso pude continuar con los estudios y de hecho lo hice en la Universidad Kennedy en Bs. As. en la que estudiaban también Tamara  Swarovski y María José Pisoni.    

¿Entonces…?

Con el trabajo que comencé en un estacionamiento primero, pasando a una droguería y luego a otra, todo del gremio, pude financiarme pero aflojé un poco a medida de que tomaba mayor responsabilidad en mi empleo. Eso se prolongó por espacio de tres años más o menos, hasta que me planteé qué hacer y decidí retomar con todo la universidad y lo hice. Para eso volví a conversar con quien había sido mi primer jefe en el gremio, Héctor Salazar, para reducir los horarios y poder estudiar. Todo se fue dando muy bien como consecuencia de todo eso, rendí mis últimas materias ya esperando a nuestra primera hija, Lucía, que nació poco antes de yo recibirme. Te cuento que Salazar, con quien jugaba tenis, me facilitó grandemente la compra de mi primer departamento en Scalabrini y Córdoba, un ser maravilloso.  

¿Cuándo te conociste con Gisela…?

Nos conocimos en 2005 en Buenos Aires, mientras ella estaba cursando la residencia de medicina en el Htal. Santojanni. Fue en la casa de un amigo de Gastón Meccia que cumplía años. Al terminar la reunión, conseguí el teléfono de Gisela y allí comenzó todo. Formalizada la relación en agosto del año siguiente, comenzamos la convivencia, para decidirnos a venir a Mercedes en junio de 2007. Ella es oriunda de Comodoro Rivadavia (Chubut) y sus padres, Liliana y Herbert, son otros dos padres que me dio la vida.

¿Seguiste viajando un tiempo…?

Seguí  viajando para trabajar a Buenos Aires, hasta que me trasladaron a Mercedes para continuar en Luz y Fuerza. Estuve un tiempo haciendo la experiencia de mostrador en la farmacia de Eric y hace unos meses, pude adquirir la farmacia que se iniciara como “Cuey”, luego “Ulmer”, en la zona de la Plaza Belgrano (Hospital). Era un sueño que gracias a Dios he podido cumplir y hoy me acompaña con su labor, Cecilia Palomino. Yo le digo que si bien el profesional soy yo, la farmacia la hacemos en equipo y remando juntos. Algo que quiero agradecer y remarcar, la forma en que mis colegas farmacéuticos me han recibido y con los que cuento.   

¿Hiciste muchas relaciones de amistad en ese tiempo pasado ya..?

Hice muy buenas relaciones. En Luz y Fuerza Miguel, David, Lautaro, Verónica, el “Negro” Martini, Fabián, Liliana, Ricardo, Guillermo, Eva, Raquel, …y en el Blas Dubarry. María Marta, Alicia, Claudia, Loana, Flavia…

Fuera de juego

Soy hincha de Independiente.

Tengo varios muy buenos amigos y ellos saben quiénes son.

Mi comida preferida es el arroz con queso y mostaza. Según mi amigo “Nico” es comida de perros. Soy amigo de las gaseosas.  

Gisela es una madraza increíble. Luchadora, excelente compañera y nos cuida a todos.

Si tiene defectos, no se los he descubierto aún.   

Si puedo hablar con sinceridad de algunos de mis dones, remarco lo que significa la solidaridad que ejerzo por naturaleza.

Me encanta lo que hago y espero crecer en todo sentido, recibiendo los consejos de los que en lo mío más sabe por experiencia. A mis pacientes les doy todo lo que puedo y ha nacido un ida y vuelta envidiable.    

Suelo no encontrar la forma de hacer catarsis y eso no es bueno.

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