Cuando parecía que los caminos de la vida iban para otro lado, el destino le tenía reservada otra historia a Juan Emmanuel Culio. Ligado a lo que más ama,  con un pasaporte lleno de sellos y una valija cargada de experiencias.

Revisar su ficha significa dar un paseo por algunos lugares exóticos del mundo, pero antes de esto, el mercedino se tuvo que hacer bien de abajo para lograr la carrera que hizo hasta el día de hoy.

Inició su carrera en 2002 en Flandria con 20 años y jugó hasta el 2004 en la Primera B Metropolitana. Luego pasó a Almagro y sus buenas actuaciones lo llevaron a jugar en Independiente. Alli sufrió una lesión que le impidió tener continuidad. A mediados de 2006, se cruzó de vereda y desembarcó en el otro grande de Avellaneda, Racing Club. Antes de recaer en Europa, tuvo un paso por La Serena de Chile. En julio de 2007 llegó al CFR Cluj de Rumanía. Desde el 2011 al 2013, jugó en tres clubes de Turquia: Galatasaray, Orduspor y Mersin IY. Fue vendido al Deportivo La Coruña y tras seis meses en el club español, emigró a Emiratos Árabes para jugar en el Al Wasl. Ahí vivió un verdadero calvario. Héctor Cúper fue el técnico que lo pidió y le dio lugar en el equipo. Sin embargo, todo se empezó a desmoronar cuando el técnico argentino presentó su renuncia. El club lo separó del plantel profesional. Lo dejaron entrenando sólo, sin materiales ni preparadores físicos. A oscuras y sin agua. La intención del Al Wasl era clara: desmoralizarlo y esperar que dejara el equipo para no pagarle un solo dólar del contrato. Después de seis meses muy duros, Culio consiguió lo que más anhelaba, volver a España. Pero no fue todo como se esperaba. El club árabe tardó 38 días en mandarle el transfer. Tuvo que intervenir la FIFA, que le dio una habilitación provisoria para jugar en UD Las Palmas. Después de dos años en las Islas Canarias, pasó por Real Zaragoza y Mallorca, también en España. A mediados de 2017, regresó al CFR Cluj para comenzar su segundo ciclo en Rumanía.

El experimentado volante ganó dos ligas de Rumania (2008 y 2010), tres copas de Rumania (2008, 2009 y 2010), dos Supercopas de Rumania y una Supercopa en el fútbol de Turquía con el Galatasaray (2012). Además, logró el ascenso a la Primera División de España con Las Palmas (2014).

– ¿Por qué arrancaste a jugar de grande y debutaste a las 20 años?

– Empecé a jugar de grande porque no tenía dinero para viajar a Buenos Aires y esa fue una de las causas. Comencé en la AJB y también en la liga con la filial de Argentinos Juniors que en ese momento estaba mi mejor técnico, el ‘Pego’ Biglia. Él me enseñó todo para venir a Europa y triunfar.

– ¿Crees que si hubieras jugado más tiempo en juveniles y tendrías el proceso de la mayoría de los futbolistas, tu carrera habría sido otra?

-La verdad que se dio así, pero estoy orgulloso de la carrera que estoy haciendo porque también tuve la suerte de jugar competiciones de máximo nivel como la Champions League y Europa League, y también de jugar unos de los mejores campeonatos del mundo como es el español. Además de enfrentarme a jugadores muy buenos como Cristiano Ronaldo, Messi, Totti y muchos jugadores más. Eso no todos lo pueden hacer y por esa razón estoy muy orgulloso de la carrera que estoy haciendo.

– ¿Y cambiarias la carrera que hiciste hasta el día de hoy por haber tenido otro proceso en las juveniles?

– No cambiaría mi carrera por hacer juveniles porque nunca se sabe lo que puede pasar. Capaz que hacía juveniles y no llegaba aningún lado. Cuantos jugadores quedan en el camino haciendo juveniles… Por eso mismo no cambiaría mi carrera por hacer juveniles.

– ¿En algún momento te ilusionaste con jugar en la Selección Argentina?

– Claro que cualquier jugador se ilusiona con jugar en la Selección, quien no querría jugar en la Selección. Cuando estuve en Galatasaray me había ilusionado, pero bueno todos sabemos que jugar en la Selección es muy difícil.

– Jugaste en Rumania, Turquía y Emiratos Árabes, ¿Cómo te manejaste con el idioma?

–  El idioma no fue un problema porque siempre tenía traductor, menos en Rumania porque hablo el idioma. Después en Turquía y Emiratos Árabes iba con el traductor para todos lados (risas).

– A tu familia, ¿Le costó adaptarse a los diferentes cambios de países?

– Mi familia gracias a Dios se adaptó muy bien en todos los lugares que estuvimos y eso para mí fue un factor muy importante en mi carrera, porque sin mi familia no hubiese logrado nada de nada. Ellos son el motor de mi vida.

– Después de todo lo que viviste, ¿Te arrepentís de haber ido a jugar a Emiratos Árabes?

– Jugar en Dubái no fue un retroceso porque después de eso volví a la liga española y me fue muy bien. No me arrepiento de haber ido ajugar a Dubái.

– ¿En Turquía son tan pasionales como nosotros? ¿Te llevaste una buena sensación de ese país?

– Si, la gente vive el fútbol como nosotros. He tenido la suerte de jugar tres años y medio en Turquía y estar presente en clásicos como Galatasaray vs. Fenerbahçe. Fue una experiencia increíble cómo se viven esos clásicos, así que los recuerdo son muy lindos de ese país.

– ¿En cuál de los clubes que jugaste te hubiese gustado quedarte más tiempo?

– En Mallorca porque estuve solo un año y me hubiese encantado estar más tiempo

– ¿Qué compañero a lo largo de tu carrera te sorprendió más?

– Son varios. Te puedo nombrar a Milán Baros, Arda Turan, Juan Carlos Valerón y Felipe Melo. También estoy siendo malo en dejar afuera otros jugadores.

– ¿Disfrutas jugar al fútbol?

– La verdad que disfrutaba mucho más antes que ahora. El fútbol no es lo mismo que antes, ha cambiado mucho.

– ¿Cómo te llevas con el futuro? ¿Tenes en claro que vas a hacer cuando no juegues más al fútbol?

– Cuando deje el fútbol me gustaría ser representante, pero bueno todavía no lo tengo muy en claro porque pienso en jugar unos años más. Ya con 36 años sé que estoy más cerca del retiro. Uno tiene que ir viendo todo, pero todavía pienso en jugar. El día de mañana cuando no juegue más veré que voy a hacer.

Julián Patrici

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