“Nací en San Nicolás y la vida y el amor me trajeron a Mercedes, ciudad a la que quiero mucho. He formado una hermosa familia y de ella disfruto todo lo que puedo. Soy un mercedino más desde hace ya tiempo”.

Carlos Alberti González, 51 años, empleado estatal, en pareja con Ana María Indurain (39) abogada y empleada. Cinco hijos; Laureano (25), Lisandro (23), Catalina (14), Carla (8) y Mateo (4). Hoy nos cuenta algo de su vida, sus experiencias, su trabajo, su familia, sus gustos, sus cosas…

¿Dónde naciste…?

Soy nacido en la ciudad de San Nicolás, en la provincia de Buenos Aires el 19 de septiembre de 1968, de donde son mis padres. El barrio privado en el que vivíamos lleva el nombre de “Super Usina”, alejado del centro y muy cerca de la fábrica en que trabajaba uno de mis tíos. Tuvimos una infancia que si la describo como hermosa, creo que me quedo corto. Fue maravillosa.

¿Tu familia…?

Tengo un hermano mayor que yo que tiene 56 años, se llama Gustavo y se dedica al comercio y nuestra hermana por parte de papá, es Josefina (25), que reside en Rosario donde trabaja y estudia. Papá se llamaba Gilberto y tenía 68 años cuando falleció en 2012 y era agricultor. Margarita Delia es el nombre de mamá que tiene hoy 79 años de edad y está jubilada en el Estado. Mis ahijados son, Luciano, hijo de Gustavo y Sandra y Agustina, hija de Juan Manuel y Samanta. Además tengo tres cuñados enormes, el “Chulo” (Angelito), “Memo” (Ismael) e Isabelita. Dos personas más que fantásticas son mis suegros, “Beto” (el Vasco) y Estela (Guimet), a los que quiero infinitamente.  

¿Recuerdos de tu niñez en San Nicolás…?

Recuerdos muy firmes de ese tiempo, que siendo los varones muy chicos, nuestros padres se separaron y si bien la figura de papá estuvo siempre, la abuela materna María Antonia y el tío Luis, hermano de mamá, han sido preponderantes en toda nuestra vida. Algo que debo destacar es que los viejos mantuvieron muy buena relación siempre.

¿Tenés un apodo familiar..?

Sí. En casa me llamaron “Pity” y según me dijeron siempre, había un tal “Billy Cafaro, que cantaba un tema llamado “Pity Pity” y así me llamaron desde muy chico en mi entorno.        

¿La escuela…?

Antes de comenzar el primer grado, una vecina me había enseñado a leer y escribir, además de los número y todo eso de modo que cuando comencé en la escuela, me aburría porque lo que nos enseñaban yo ya lo sabía. Lo que recuerdo es que la maestra a la que amé y amo, es la señorita Mirta Merello, que tuve en los tres primeros grados y hoy en Facebook. 

¿Entonces…?

Cursé la etapa de primaria en la Escuela Nº 6 y el secundario en la ENET Nº 2 para concluir en el horario nocturno, todo en mi ciudad, ya que con mi hermano hacíamos de todo un poco en materia laboral y me resultó bueno aquello de tener mi propio dinero. De chicos, la fábrica en la que estaba el tío Luis, ponía un bus escolar para llevarnos y retirarnos de la escuela. Para entonces mamá era empleada, una de las primeras mujeres en ANSES, entidad de la que ya se jubiló y que entonces era “Dirección Nacional de Recaudación Previsional”. Papá por su parte, estaba en la Junta Nacional de Granos (JNG),  y yo iba muy seguido a verlo a su lugar de trabajo. Recuerdo que con sus compañeros nos servíamos muy ricos “mate cocidos” en aquel lugar.

¿Buena relación con tu hermano…?

Muy buena siempre, pero eran los tiempos en que no nos sobraba nada y creo que él recibió un poco más, y yo heredé muchas de sus ropas y otras cosas. (se ríe).  

¿Amigos en San Nicolás y aquí…?

Varios y entre ellos te nombro algunos como Darío Chalub, el “Negro” Angelici, Yanina Costa, Cristian y Marisa Musso…, todos nicoleños y mercedinos en el muy lindo grupo de pesca “Pancho” Iturri, (unidos por el Paraná), Angelito, “Memo”, Lucas y Agustín Ramírez, Carlitos Sarchi, Matías Ferreyra, Franco Rodríguez. (siguen).

¿Qué hiciste laboralmente entonces…?

Tuvimos con Gustavo un reparto de cerveza, luego para una empresa que parquizaba varios predios de mi barrio y eso también nos movimos. Pasó algún tiempo e ingresé a Agua y Energía y estuve diez años y en la parte administrativa, hasta que me invitaron a sumarme a la lista de candidatos para el gremio de Luz y Fuerza. Fue a partir de 1992 que fui  cuatro años Secretario de Previsión Social y luego Secretario Administrativo de la Organización. Superpuesto con eso, estuve a cargo de la AFJP (Futura) que era del gremio y al mismo tiempo la ART, también propia. A partir de allí, comencé a participar en política, militando en el movimiento que era “Ortega Presidente” y participando de la campaña a partir de 1997, coordinada por Sergio Massa, con quien inicié una muy linda amistad.

¿Lograste la apertura de una filiar del INADI en San Nicolás…?

Es cierto. Trabajando mucho y venciendo todo tipo de obstáculos que en eso suelen presentarse, se logró la apertura de una delegación del INADI en mi ciudad y estuve a cargo de ella entre 1997 y 2000. Pasado un tiempo ingresé a ANSES en San Nicolás en 2004 y tres años después pasé a cargo de la oficina llamada “La Emilia”, dependiente de esa UDAI y permanecí hasta 2015, tiempo en que pude obtener el pase a Mercedes, resignando el puesto por la felicidad.

¿Me contás…?

María, a la que yo llamo “Mamá”, era empleada de ANSES y en una fiesta de la entidad que se hizo en Parque Norte, organizada por UPCN. “Lily” Falabella  juntó los integrantes de las mesas, que originalmente estaban distantes y allí conocí a la mujer de mi vida. Eso ocurrió el 9 de diciembre de 2009 y a partir de entonces, primero comencé a viajar diariamente desde San Nicolás a Mercedes ida y vuelta, haciendo 500 kilómetros diarios. Al conseguir el pase, en 2015, me instalé aquí. En 20 de enero de 2017, nos casamos y bendijo nuestra relación el Padre Mario Peralta de la Parroquia San Luis y sumamos a nuestras vidas a Carla y Mateo.      

¿Tuviste un duro accidente vial con tus chicos, no es cierto…?

Así fue,  pero mucho tiempo antes. En el año 2001 me encontraba de viaje con mis dos hijos mayores, Laureano y Lisandro, junto a uno de sus amiguitos y manejando mi auto  en el trayecto de Ramallo a San Nicolás, cuando se desbandó una cubierta delantera y el vehículo dio tumbos hasta detenerse sobre sus cuatro  ruedas. Viví momentos de zozobra ya que los chicos fueron despedidos y yo en medio de la oscuridad no sabía ni veía nada. Felizmente y pese a lo que siguió, todos resultamos sin heridas de consideración. Siempre digo que nos protegió Dios y reconocí que yo ni los chicos viajábamos atados como se debe, una verdadera locura.

¿Te gusta tu trabajo…?

Me gusta porque tiene relación con las necesidades de la gente y desde ahí se gestan soluciones y alivio a sus problemas. Trabajamos para eso y en mi caso lo hago entre algunos otros por supuesto con “Charli”, el “Topo”, Analía, “Nani”, Cristina, “Santi” (siguen).

¿Hacés o hiciste deportes…?

No…para nada. Soy muy malo para el deporte y solamente he jugado a la pelota con mis amigos, pero nada competitivo. Me gusta la pesca y trato de salir con algunos cómplices para eso.  

¿Vas con frecuencia a tu ciudad…?

Si claro. Viajamos juntos en familia a visitar a mi madre y el resto de mis parientes. Aprovecho para reencontrarme con amigos de toda la vida y lo hago todo lo que puedo.

¿Cómo son tus hijos…?

Laureano,  pensante y soñador. Lisandro (Lichi), el carismático. Catalina la típica adolescente. Los chiquitos; “Carlita”, la negra más hermosa y compradora. Mateo es el bailarín, musiquero y “gaucho” como él mismo se llama.  

Fuera de juego

Soy hincha de Boca y estoy feliz por lo logrado últimamente.

Tango varios amigos y muy buenos. Con el nombre de uno de ellos los menciono a todos, “Pancho” Iturri.

La comida preferida es el asado, cosa que me encanta hacer y lo como con un buen vino tinto.

Soy responsable en todo lo que me corresponde y trato de ayudar en lo que puedo. Tengo empatía.

Uno de mis defectos es arrancar mis cosas desde una mirada no positiva pero luego y más tranquilo cambio si debo cambiar y veo distinto.

María (Mamá) es magnífica. Pensante, inteligente, cariñosa, leal y más que buena madre.

Tiene algo de la genética familiar y es a veces algo “empecinada”, pero siendo sincero, casi siempre tiene razón.

Debí haber sido abogado, carrera que comencé y abandoné rápidamente.      

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