“Lau” Nicodemo

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“Desde chica me hice a la idea de estudiar medicina y ese camino lo llevé adelante. Hoy vivo con felicidad mi profesión y trato de cultivarme en todo sentido. He formado mi familia con “Leo” y somos felices”.

María Laura “Lau” Nicodemo, 38 años, médica generalista, casada con Leonardo “Leo” Juárez de 44 años que es ingeniero agrónomo. Dos hijos; León de 3 años que concurre al jardín “Bichito Luz” y Cielo de tan sólo 7 meses. Hoy nos cuenta algo de su vida, su familia, su trabajo, sus gustos, sus experiencias, sus cosas…

¿Tu barrio de nacimiento y crianza…?

Nací cuando vivíamos en la zona de avenida 17 y calle 4, domicilio del que me alejé cuando comencé mis estudios universitarios en CABA. Fueron amigos en ese tiempo de juegos y travesuras entre  otros, Eugenia Fraiese, Fernanda Solivella y sus hermanos… (siguen).

¿Tu familia…?

Mis padres, que ya se han jubilados son Antonio Fraiese (68) y Cristina Nicodemo (64). Soy la mayor de tres hermanas, me sigue Julia de 29 años que es médica y Lucía de 27, docente en idioma (inglés). A las dos, que son hermanas por parte de papá, las conocí siendo ya grandes, de manera que no he compartido los primeros años de nuestras vidas, ya que además yo viví en casa de mi abuela materna Lidia.

¿Tenés ahijados…?

Si, de Bautismo son Malena, hija de Marcos Tabossi y Gisella Fracchia, y “Juani” (Juan Ignacio) Piñeiro, hijo de Guillermo e Irene Pirotzky. Por otro lado, Clara (Piñeiro) es ahijada de Confirmación.

¿Tus estudios…?

Hice la etapa de primaria en el Colegio San José, en el que fueron algunos compañeros Gisela Fracchia, Eugenia Fraiese, Patricio Arrieta, Matías Quilici… mientras eran algunas docentes las señoritas Laura y Elsa entre tantas otras.

¿El secundario…?

Para entonces ingresé al Colegio Camila Rolón, compartiendo esos años con muchos de mis compañeros de primaria además de Gisela Coisson, Lourdes Pascual, Cintia Gutiérrez… (siguen). Por otra parte los profesores fueron Fernando Pacchiani, Viviana Cerisola, Laura Palacios, Adriana Arriola… (siguen). Finalicé los estudios secundarios con mi promoción, 1998.

¿Fuiste buena en los estudios…?

Fui buena alumna y honrada para portar la bandera nacional y quiero  decirte que siempre me gustó estudiar, leer mucho y cumplir con todo lo que me demandaba el colegio. Tuve facilidad y más seducida por las materias relacionadas a las ciencias naturales, más que las exactas. La curiosidad por saber, cosa que aún conservo, hicieron en aquellos años que la escuela fuera algo interesante en mi vida de estudiante.  

¿Cuándo te habías decidido por lo que finalmente ha sido tu carrera…?

A decir verdad, cuando ingresé para hacer el CBC, lo hice pensando en ser nutricionista y así fue hasta promediar ese año, en el que tomando contacto con la realidad universitaria, entendí que lo que me gustaba mucho más era medicina y para allí marché. Algo que siempre recuerdo es que jugando con mis amigas en casa de la abuela de una de ellas, creo que se torció el pie y de inmediato la llevamos al baño y yo me “convertí” en su doctora, poniéndole talco y un poco de todo lo que se me ocurrió. Esa imagen la guardo en mi memoria constantemente. (se ríe).

¿Te radicaste en Buenos Aires?

Claro porque era imposible cursar viajando diariamente, de manera que compartiendo comodidades en distintos departamentos en Palermo, cursé desde el inicio hasta recibirme, entre los años 1999 y 2007.

¿Tuviste dudas estando ya en la facultad…?

Varias veces y mucho más porque la base con que salimos del secundario es muy endeble en la universidad y eso se notaba y mucho con alumnos que provenían de instituciones distintas, como el Nacional Buenos Aires y el Carlos Pellegrini por ejemplo, que tenían una gimnasia distinta para el modo de estudiar. Eso me puso un poco en la disyuntiva de seguir o no, pero por suerte pude superar esos momentos y tomar el ritmo que para la universidad necesitaba.      

¿Fueron momentos especiales…?

Claro porque la carrera de medicina, es algo rutinaria en los primeros años y te diría que no tuve mucha llegada a las prácticas hasta cuando me llegó el tiempo del internado y la residencia, que son los momentos en que se puede tomar mayor dimensión de todo.

¿Optaste por ser generalista…por qué…?

Ese creo que es un paso que muchos de mis colegas deben haber tenido que dar en un momento y que nos lleva a una profunda reflexión. Hay muchas especialidades en medicina y a veces no se puede determinar de manera indubitable, qué es aquello que te gustaría hacer. Lo cierto fue que cuando roté por lo que es medicina general, encontré lo que quise y esperé en todo ese tiempo previo.

¿Dónde hiciste la residencia y el internado…?

Hice la residencia en el hospital local (Blas Dubarry) y mucho de eso en el Hospital  Posadas, un centro de excelencia en el que pude hacerme de la “realidad” con profesionales a los que permanentemente recuerdo. Es un lugar que te ofrece la mejor de las realidades y en él pude hacer mucha experiencia que resulta vital en la profesión. Hice residencia también en los hospitales de Moreno y General Rodríguez.

¿Cuál es tu trabajo y dónde hoy…?

Hasta que nació León, tuve mi consultorio de Medicina General en calle 27 y 32, cercano al Centro Médico de Mercedes. Actualmente trabajo en el Hospital Dubarry, en dos salitas del campo en Altamira y Agote además de otra en Luján. Recientemente he comenzado con lo que se denomina “medicina estética”, que no se debe confundir con la parte quirúrgica, porque no tiene nada que ver. Es algo nuevo y algo que me gusta mucho. Trato de perfeccionar mi preparación para ejercer esa suerte de especialidad con la mayor eficiencia. Para eso realizo todos los cursos a los que puedo tener acceso.    

¿Qué te produce mayor satisfacción en tu quehacer…?

Creo que como a todos los que hacemos lo que realmente queremos, en mi caso ver aliviada la situación personal de los pacientes. La relación que se debe tener con ellos excede largamente lo curativo y nos involucra mucho en lo humano, la contención y todo lo que rodea a cada uno. Poder lograr ese alivio o cura, tiene un valor incalculable para mí.

¿Influyó tu forma de ser y estilo, para esa especialidad…?

Creo que sí. Me gusta todo lo que tenga que ver con el cuidado personal y en la especialidad encontré lo que muchísimas mujeres buscamos, que es por tratamientos no invasivos como son los que reclaman las cirugías, lo que se logra felizmente sin ellos. Soy coqueta y lo aplico conmigo como lo sugiero a mis pacientes.

¿Hacés deportes…?

No hago deportes pero me encanta lo que estoy haciendo desde hace ya varios años y es el baile “contemporáneo”, bajo la dirección de Marina Cabral. Pudimos presentarnos en La Gotera” de Avda. 29 y 42, con una obra de danza teatro, a modo de mi hobbie, pero que me encanta y ayuda también físicamente.   

¿Qué te ha dado hasta ahora la medicina…?

He logrado crecer desde lo profesional y con ello desde la sensibilidad, ya que el contacto con la gente, mis pacientes, sus familias, me ha regalado una posibilidad muy grande de entender a los otros con mayor facilidad. Trato de separar el trabajo de mis cosas de familia y de mi casa, pero no siempre lo he podido lograr. Haber podido aprender de muchos de mis maestros, me involucró de lleno en mi trabajo, que no termina con una receta o recomendación, se prolonga en la relación mutua de ellos y yo.

¿Dónde conociste a Leo…?

En el boliche de moda de entonces, Le Front. Nos casamos en San Patricio el 17 de febrero de 2018 y viajamos con León a Brasil. Hoy vivimos en 129 y 30 bis-bis en nuestra propia casa.

¿Pensaron en más hijos…?

No está en nuestros planes tener más chicos. Estamos bien organizados y nos sentimos muy a gusto. Los chicos necesitan mucho de nosotros y se lo queremos dar, de modo que pensamos en que como estamos está todo más que bien.

¿Cómo es un día tuyo actualmente…?

Al levantarme y desayunar con los chicos, los preparo para llevarlos al jardín de infantes y al maternal, para ir al trabajo que me corresponda según del día de la semana. Al mediodía, salvo por alguna razón que no me lo permita, voy yo a retirarlos y trato de estar con ellos y en casa a la hora de almorzar. A veces eso lo hace “Leo”, ajustando su trabajo a los horarios del que dispongamos. Por la tarde cada uno d lo suyo y ya de noche nos reencontramos en casa, para completar la jornada.

Fuera de juego

Soy hincha de River.

Me gusta comer de todo y la bebida que prefiero es la cerveza.

Tengo varias y muy buena amigas. No podría nombrar a ninguna en especial sin cometer alguna injusticia con las otras.

Si tengo algún don es la empatía.

No creo tener defectos que no puedan ser entendidos. Me reconozco algo obsesiva con el orden y la limpieza y eso molesta a otros.

“Leo” y es un compañero fantástico, muy buen padre y trata de estar siempre atento a lo que necesitemos. Es trabajador y muy responsable.

Le marco a veces lo que puede ser una falla, suele rezongar bastante.

De chica pensé fantasiosamente en ser astronauta, seducida por el mundo galáctico.

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