“Carlitos” Córdoba

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“Pude haber seguido la carrera de ingeniería, pero una oportunidad de trabajo me alejó de eso. Teniendo condiciones para el fútbol, una fea lesión me dejó sin ese proyecto. Tengo una hermosa familia y hago lo que me gusta”.

Carlos Alberto Córdoba, 54 años de edad, técnico electromecánico y empleado. Casado con Natalia Patricia Passadore (46) ama de casa, padres de Soledad Mailén (28), mandataria y Braian Eduardo (24), empleado. Dos nietos; Ian, de cinco años, Paz, de siete meses y en la espera de “Milo” que está a punto de llegar. Hoy cuenta algo sobre su vida, su familia, sus experiencias, su trabajo, sus gustos, sus cosas…

¿Tu familia…?

Soy el menor de tres hijos de Edelmiro Jacinto, que falleció en 2010 contando con 83 años, jubilado en el frigorífico Lamar y de Esther Margarita Amilivia (85), que es ama de casa. Mis dos hermanas son María Esther (63) y Emilse Noemí (62), amas de casa. Mi ahijado es Sebastián Arbía, hijo de Julio y mi hermana Emilse.

¿Dónde naciste…?

Desde que nací y hasta que tuve seis años, vivimos en San Jacinto, mudándonos a la ciudad en calle 57 entre 8 y 6, barrio en el que tuve entre mis compañeros de juegos y travesuras a Eduardo Bondanza, Horacio y Daniel Balvidares, Oscar Villalba… (siguen)

¿Límites en tu casa…?

Los límites existieron y naturalmente marcados en especial por mamá, que estaba mucho más tiempo con nosotros. Con mis hermanas me llevé siempre bien, aunque la mayor ha sido más exigente conmigo y ofició como una “segunda” mamá en ese sentido.

¿Tus estudios…?

Hice la primaria en la Escuela Nº 7, en Avda. 29 y calle 14, en la que fui compañero de Abel Delfino, Daniel Díaz, Borni, Adriana Gentile, Mónica Vicente, Cecilia Storelli, las chicas Peralta, Décima, González…(siguen). Por el otro lado recuerdo a algunas de nuestras maestras, las señoritas Dicatarino, Verdi, Arias… (siguen).

¿Amigos de la barra de adolescentes…?

No éramos muchos, pero casi siempre estábamos juntos para festejar algún cumpleaños, salir a bailar o simplemente pasear. En ese grupo estaban Daniel Balvidares, Eduardo Bondanza, Julio Bondanza, Jorge Pérez… (siguen).

¿El secundario….?

Para esa etapa me sumé al alumnado de la ENET. Nº 1 (Col. Industrial) debido a que siempre me atrajeron las cosas que tuvieran que ver con el trabajo manual, en especial por la electricidad y todo eso. Allí algunos camaradas fueron entre tantos otros, José María Zunino, Carlos Abilnal, Pablo Munarriz, el “Mono” Ávila, Marcelo Ribeiro, Federico (¿) que era suipachense… (siguen). En el cuerpo de profesores y maestros estuvieron “Carlitos” Fiorelli y su hermano Mario, Lidia Rodríguez, Carlos Saporiti, Eduardo Risso, César Mariella, “Bombolito” Denápole, Ricardo y Carlos Tabossi, el ingeniero Mettetieri, Jorge Annicelli… (siguen). Egresé en el año 1983 recibiendo el título de Técnico Electromecánico. Es bueno que sepas que en realidad, yo tenía la idea de ser un buen carpintero y hacia eso me orienté, aunque después las cosas se dieron de otra manera.

¿Fuiste buen alumno…?

Era bueno porque en realidad los estudios me gustaron, más allá de las exigencias del Colegio, siempre quise aprender un poco más, de manera tal de que no tuve dificultades durante el secundario.

¿Qué hiciste al terminar el secundario…?

Me incorporé para el servicio militar obligatorio que cumplí en el Reg. 6 de Infantería “General Viamonte”, tiempo en el que el Jefe era el Tnte. Coronel Michur y algunos de los suboficiales eran “Coco” Tilli, Mario Delgado, el “Pingo” Romero… (siguen) y compañeros como Delfino, García, Álvarez… de mi misma clase, la de 1965. Estuve bajo bandera entre el primer día de abril y el 2 de noviembre de ese 1984.

¿Era el tiempo en el que jugabas al fútbol…?

Es cierto que desde muy chico jugaba a la pelota entre mis amigos y hasta en el Club Defensores, al que me había llevado Jorge Caracoche. Te digo que “Coco” Tilli, me permitió ciertas licencias, cuando acepté jugar para “Austral”, cosa que naturalmente hice. Antes de la “colimba”, llegué a Independiente de Avellaneda por intermedio de un señor Arias, amigo de mi familia que me hizo los contactos y me probaron, pero tuve muy mala suerte al lesionarme y no poder continuar con eso. Creo que fue en 1981.

¿Creés que tenías condiciones…?

Algunas habilidades debo de haber tenido, porque en el orden local, me tentaron de distintos clubes para que dejara “Defensores de Belgrano” y me sumara a otros y hasta en el Regimiento, como te dije, me condicionaron, Decir yo mismo que tenía condiciones para el fútbol, sonaría a “fanfarrón”, pero al menos no desentonaba. Lo que digo es que me hubiese gustado trascender por ejemplo en Independiente u otra institución del fútbol mayor.

¿Qué pasó al salir de la “colimba”…?                                           

Creo que una cosa que cambió el destino de mi vida laboral, porque yo abrigaba la idea de seguir una carrera universitaria, ingeniería y por eso es que mientras estaba en el servicio militar cursé el ingreso en la UNLU, queriendo ya encaminarme hacia una etapa terciaria. Ocurrió algo que ha tenido que ver directamente en mi camino a seguir. Mi viejo me dijo que en el frigorífico (Lamar), donde él trabajaba, hacía falta gente y yo podría aprovechar para ganarme unos pesos.

¿Entonces…?

Quise aprovechar el momento y me presenté, ingresando de inmediato con mi amigo Daniel Balvidares, destinándome a la zona de “frío”, en la que estuve por pocos días, pasando a mantenimiento, que creo terminó por involucrarme en el trabajo. La paga era muy buena y a esa edad era lo más importante. Lo cierto es que los años fueron pasando y nunca me propuse estudiar ingeniería como era mi intención.

¿La tarea de mantenimiento es compleja…?

Son distintas áreas y en cada una de ellas se necesitan tareas que tienen que ver con mi actividad. El Jefe de Mantenimiento es el ingeniero Oscar Mosquera y con nosotros hay varios empleados con más reciente llegada, que se fueron sumando al equipo. Ya llevo 35 años en lo mismo y si fuera necesario, vamos a la hora que haga falta ante algún inconveniente.

¿Tuviste oportunidades distintas fuera de la empresa…?

Sí. Fueron varias las ofertas que recibí para trabajar en otras empresas y en mi especialidad, pero ninguna me resultó demasiado tentadora, salvo en algún momento, cuando la firma cambió de dueños y no se sabía cómo seguirían las cosas en 2007.

¿Te gusta tu trabajo…?

Lo que tiene el trabajo que hacemos nosotros, es que si bien hay cosas que se mantienen casi sin cambios, la realidad es que siempre se presentas los desafíos propios de la modernidad y nos obliga a actualizarnos y con eso poder reaccionar ante algún inconveniente. La tecnología avanza a pasos agigantados y para eso tenemos que estar al tanto de las novedades y de esa forma ganarle a los imprevistos.

¿Te gusta investigar…?

Sí. Me gusta descubrir cosas dentro de lo que se hace en electricidad y no me quedo quieto hasta obtener el mejor de los resultados. Siempre digo que en ésta materia, lo importante es aplicar el sentido común, y por ahí se obtienen los resultados que se buscan.

¿Te casaste…?

Si, nos casamos con Natalia solamente por civil el 29 de diciembre de 1993 y estamos cumpliendo nuestro 26 aniversario de bodas. Ya casados nos instalamos para vivir en casa de mis padres en 57 entre 8 y 6, que fue mi casa paterna y pasados unos cinco años, nos mudamos a nuestra propia casa en 58 entre 10 y 8.

¿Cómo son tus hijos…?

Mailén es una gran chica, creo que tiene muchas condiciones para todo y un gran futuro en lo que hace, si se lo propone. Es muy buena mamá y nos hace felices a todos. Braian, que trabaja también en el frigorífico, si bien es algo explosivo como lo joven que es, pero es muy bueno en lo que hace y tiene responsabilidad.

Fuera de juego

Soy hincha de Independiente de Avellaneda.

Mi plato preferido son las milanesas con fritas o puré. El vino tiene que ser tinto y si es bueno mejor todavía.

Tengo varios amigos, pero si tengo que elegir al mejor, es sin duda mi cuñado Martín (Passadore).

Soy solidario, pensante, trato de aprender siempre algo y frontal.

A veces, cuando debo hablar, no lo hago y eso no es bueno.

Natalia es muy madraza y nos protege a todos. Le gusta estar en casa, porque dice que de todos los lugares, ella prefiere el hogar.

Es a veces algo despistada e impuntual.

Hubiese querido trascender en el fútbol y ser un buen ingeniero, pero las cosas no se dieron.

No soy un ambiciosos desmedido, de modo que con lo que tengo soy una persona feliz.

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