“Lelé” Ghigliazza

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“Cuando pude hacer cosas en el rubro gastronómico, me sentí de lo mejor. Creo que es lo que mejor encaja conmigo y hoy trabajo con mi “Ravello Resto”. Mi familia me apoyó siempre y lo hacen todos de la mejor manera”.

Sergio Gustavo “Lelé” Ghigliazza, 55 años, comerciante gastronómico, en pareja con Laura Beatriz Quintana (46), abogada y funcionaria del Poder Judicial (P.B.A.). Tres hijos; Juan Manuel (26) empleado, Sofía (21), que estudia psicología en la Univ. del Salvador y Matías (20), estudiante de la UADE, en administración de empresas. Hoy nos cuenta algo de su familia, sus experiencias, su actividad, sus gustos, sus cosas…

¿Tu barrio…?

He vivido desde que nací hasta retirarme de la casa de mis viejos, en calle 21 entre 32 y 34, barrio en el que tuve mis primeros amigos de juegos y travesuras, que fueron muchas, entre ellos Tomasito Rinaldi, el “Negro” Camele…(siguen). La calle era una constante en esos años para mí y mis viejos  me padecieron.

¿Tu familia…?

Tuve una magnífica hermana mayor que se llamaba Analía Beatriz y me consintió y protegió siempre. Ella falleció el 30 de julio de 2015, afectada de cáncer a los 55 años. Mi viejo “Lelé”, que se llamaba Lorenzo Carlos, era industrial y murió de igual forma el 14 de febrero de 1994 cuando tenía 59. Mamá es Irma Beatriz Lencina (86) y vive en su casa de siempre de calle 21. Te cuento que “Juanqui” García (Juan Carlos), el esposo de Analía, ha sido desde siempre uno más de la familia y naturalmente los hijos de ellos, Sabrina, Pablo (Palito) y Camila, más su nieto Lorenzo.

¿Quién te puso los límites en casa…?

Quiero serte sincero sobre eso. Los límites los pusieron los dos, tanto el viejo como mamá, que era más rezongona, pero a ambos los convencía y las penitencias quedaban en promesas incumplidas. El viejo era fácil de convencer y siempre alguno de sus amigos me ayudaba a zafar de esas cosas. Otro ha sido “Juanqui” que más que ayudó de todas maneras y siempre.

¿Heredaste el mote de tu papá…?

Hasta que tuve la edad adolescente todos me llamaban por mi nombre, Sergio, pero uno de los grandes amigos de él (¿?) y miembro de la HCD del Club Mercedes, del que papá era presidente, me comenzó a llamar “Lelé” y ya nadie me llama de otra manera. Es una forma de recrear en mi memoria lo mucho que me enseñó.

¿La escuela…?

Hice la etapa de primaria en la Escuela Nº 1 “Víctor Mercante de 24 y 15, en la que uno de mis compañeros fue Daniel Corbella, pero la memoria no es buena y de otros no recuerdo sus apellidos. Entre las maestras estaban las señoras de Bassi, Lorda…”Pebete” Balado…

¿El secundario…?

Transité los cinco años de secundario en el Colegio Nacional “Florentino Ameghino”, en la Sección Comercial Anexa. Allí fueron compañeros por ejemplo Gustavo Díaz, Eduardo Estrevezza, Walter Sullivan, Fernando Selva, “Siky” Scheitler, Eduardo Capeluzzo,  Cristina Vázquez, Patricia y Roxana Riccomini, Mónica Clemente, Alejandro Arce, Néstor Palacios …(siguen). Fueron algunos docentes en ese tiempo la señoras de Pescio y Debassa, la “Pata” Cuesta, “Pepe” Gioscio, Eduardo Risso…(siguen).

¿Cómo fuiste en los estudios…?

¿Acaso se supone que te diga una mentira y todo los que lean esta nota se mueran de risa…? . Era un desastre y te explico el porqué quise hacer el secundario en el Comercial, simplemente para no tener que levantarme temprano para ir al colegio. Dormía hasta cerca del mediodía y rabietas de por medio de mi vieja, almorzaba y marchaba para el colegio. Por la tarde, dejaba los libros mi cuarto y salía, para volver a la hora de cenar, para a veces volver a salir y acostarme tarde y sin abrir un libro.

¿Pudiste terminar en tiempo y forma con tu promo…?

Terminé con mis compañeros y la promoción de 1981, pero unas cuantas materias me quedaron colgadas hasta que de a poco e insistencias de mis viejos, las rendí. Tuve siempre facilidad para retener lo que leía, pero no me gustó nunca la escuela. Pese a los muchos exámenes que rendí, nunca repetí año y creo que no me ”bocharon” tampoco. Insisto en que mentir sobre eso, sería “otra torpeza” y nadie me creería. Mis hijos saben lo que pasó y por suerte son buenos estudiantes.

¿Tu barra de adolescentes…?

Éramos varios entre los que estuvieron Ricardo Arriola, Daniel Ríssola, Fernando “Mujica” Asenzo y varios otros, todos muy “salidores”.

¿Qué hiciste entonces…?

Me llegó el tiempo del servicio militar y me incorporaron al Regimiento 6 de Infantería (General Viamonte) aquí en Mercedes. Cuando estábamos recibiendo instrucción, se desató el conflicto de Malvinas, que hizo que la clase anterior, fuese convocada y enviados a las islas, quedando nosotros en la unidad. Recuerdo que cuando supimos que no viajaríamos al frente, muchos nos llamamos al descontento. Mientras estuve bajo bandera, fui asignado a la Jefatura como chófer del Jefe que era el Tnte. Cnel. Michur. Uno de los compañeros de colimba fue “Petaca” (Ricardo) Arriola, que componía la barra mientras nos dirigían los suboficiales Tilli (Coco), Romero, Palleros…

¿Tras la baja…?

Por intermedio de mi papá, amigo del alma de Jorge “Gata” Castelucci (f), el padre de Mariano, que es mi ahijado de Confirmación, ingresé al Banco del Oeste aquí en Mercedes de donde era gerente. Pasado unos años a Jorge (Castelucci) lo sedujeron para dejar el banco y se hacerse cargo de una financiera (Formofín), que se abrió en Av. 29 esquina 18. Allí estuve varios años hasta que cerró y salí a buscar otras cosas para hacer, entre ellas y con la puesta en marcha de Analía (hermana), nos hicimos cargo de la representación de algunas compañías de Seguros y funcionamos en una dependencia de la casa que yo ocupaba en alquiler, en 26 entre 33 y 31.

¿Hasta cuándo con eso…?

Sinceramente hasta que Analía se cansó, no del trabajo, sino de tener que lidiar conmigo. Siempre fui igual y para alguien como ella, muy prolija, ordenada y absolutamente autoexigente, yo no cerraba en ese trabajo. (se ríe).

¿Qué cosa hiciste…?

Siempre me sentí atraído por las cosas de la gastronomía y en eso estuve comenzando con la apertura de la confitería en 26 e/ 25 y 23, (La Barra) que atendí  personalmente. Luego de ese paso, surgió la oportunidad y tomé la responsabilidad de hacerme cargo de la confitería “Open Plaza” en 27 y 26 y en eso estuve como empleado por varios años. Luego hice de  todo un poco, con suerte variada, tratando de llegar a lo que me había propuesto, un restaurante, que se dio con el tradicional “Ravello”, sobre Acceso Sur en lo que estoy desde hace un poco más de un año. Entretanto trabajé para la firma “Punte” en los silos de acopio en Suipacha. 

¿Cómo andan las cosas hoy…?

Como se sabe no andan muy bien, pero te debo decir que hemos crecido bastante y recibimos mucha gente de afuera que viene los fines de semana y nos visita. En la actualidad estoy trabajando de jueves a sábados por la noche y los domingos al mediodía en Acceso Sur y 144 con reservas a los teléfonos 2324-435295 y celular 2324-64-1668 (Ravello Resto).

¿Te gusta ese trabajo…?

Desde siempre me gustó el trabajo gastronómico y aunque no soy muy bueno haciendo platos, los hago para mí y mis amigos, que luego no me critican demasiado. Te digo que me resulta más agradable que estar en un pupitre de una escuela o en la caja de un banco.

¿Cómo cumplís con los horarios…?

Tu pregunta viene a cuento porque sabés que he sido un desastre para eso y te cuento o recuerdo algo. Muchas veces, estando en Formofín y siendo el único cajero, llegaba con una hora de atraso a la apertura y en la caja estaba la “Gata”, al que lo volví loco, estoy seguro. Era una gran persona y como te dije, muy amigo de mi familia. Hoy los horarios no son aquellos y naturalmente soy muy de cumplir porque lo mío es mío y eso me gusta.   

¿Fue cierto aquello de “voy a dar una vuelta en auto” y volcaste…?

Vos lo sabés tanto o mejor que yo. Es cierto que le volqué el auto a mi viejo, un Peugeot 504 y solamente me fracturé un dedo de la mano y me dolía mucho luego de varios días de estar enyesado. Con la radiografía fuimos a un médico amigo tuyo y descubrió que un colega de él, le erró cuando me curó un dedo sano. (se ríe) (n. de la r. Eso fue exactamente como lo cuenta – hacemos reserva de los participantes). 

¿Cuánto hace que estás en pareja con Laura…?

Hace 24 años. Ella es abogada y funcionaria judicial, trabajando en los Tribunales locales ocupando una Secretaría. Soy muy amigo de todos los integrantes de su familia a quienes conozco desde hace años también. Ellos son Joel, Emilia, Francisco, Manuel e Inés, que es mi ahijada.

Fuera De Juego

Soy hincha de Boca como lo era mi viejo.

Tengo varios amigos y no quisiera nombrar o distinguir solamente a uno de ellos porque sería injusto.

Aunque estoy en el tema de comidas y todo lo que eso supone, lo que a mí más me gusta son las pizzas y el vino tiene que ser tinto.

Soy demasiado ansioso y eso no es bueno, porque atenta muchas veces con el resultado que busco. La calle es mi mundo y ese me trae problemas.

De mi viejo heredé de sus maneras, la solidaridad y la amistad que sumó siempre en la vida.

Laura es muy profesional y muy buena con nuestros hijos. Trabaja a más no poder y creo que los chicos en eso la han imitado para los estudios.

Todo lo que emprendí, con suerte diversa lo pude concretar, a veces sin  éxito, pero estoy seguro de haberlo intentado.

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