“Desde muy chico supe que mi destino iba a ser médico veterinario y no quise trabajar detrás de un mostrador. Mi animal preferido es el caballo pese a que mi tarea principal es con bovinos y porcinos. Mi hijo que es también mi colega me acompaña en todo.”

José Luis Casaretto, 59 años, médico veterinario, productor agropecuario y Presidente de la Sociedad Rural de Mercedes. Casado con María Inés Cardinal (59), docente. Dos hijos; Augusto (32), médico veterinario y Ma. Eugenia (27), abogada. Tres nietos; Juan Martín, Sara y Pilar. Hoy nos cuenta algo de su vida, sus experiencias, su familia, sus gustos, sus cosas…

¿Dónde viviste…?

Cuando nací vivíamos en el Cuartel XV, ya que mi padre atendía con el suyo, el tambo de la familia. Allí estuve gran parte de mi vida, hasta que formé mi propia familia.

¿Cómo se conforma tu familia…?

Yo soy el menor de cuatro hermanos. El mayor, que es ingeniero civil, es Alberto Carlos y tiene 67 años. Le sigue Cecilia Marta (66), jubilada y Liliana Marta (64), empleada. Luis Alberto era el nombre de papá que fue productor agropecuario y afectado de leucemia, murió a los 59 años en 1981. Mamá, que tiene 86 años, es Marta Angélica y sin ser familiar, tiene el mismo apellido, Casaretto. Mis ahijados son Luis Alberto, hijo de Alberto Casaretto y Nélida Galliati, Ignacio Bojorge, hijo de Gustavo y Gabriela Fernández, Alejo Nicolai, hijo de Luis y Cecilia Casaretto y Martín Cardinal, hijo de Carlos Martin y María Silvia Fasce.

¿Hubo límites en casa…?

Los hubo, pero desde muy chicos todos los hermanos comenzamos con las tareas del campo, acompañando a nuestro padre en todo lo que había que hacer. Aprendimos de todo y nuestros juegos estaban ligados al trabajo, que aprendimos desde muy temprano. Sin dejar nuestras tareas de la escuela, nos sumamos  a las tareas del tambo que ha sido entonces la actividad de nuestra familia.

¿Buena relación con tus hermanos…?

Siempre nos hemos llevado muy bien y creo que siendo el menor de todos, pude haber tenido algunos beneficios propios de esa condición, aunque no he sido de especular con eso, al menos así lo pienso.

¿Dónde estudiaste…?

La etapa de primaria la cumplí en la Escuela Rural Nº 19, a la altura del kilómetro 105 más o menos de la Ruta Nacional Nº 5 en la que fueron algunos de mis compañeros Eduardo Vicente, Miguel Casaretto, Juan Aschero, Carlos Passadore…(siguen) y algunas maestras las señoras de Ramos, Godoy, Elba Bestain, Elsa Palazzo…. Íbamos en bicicleta cuando el tiempo lo permitía, de lo contrario a caballo. Pasé el secundario en el Colegio Nacional “Florentino Ameghino”, siendo compañero de Marcelo Musso, Roberto Ghiglione, Eduardo “Nolo” Parrotta, Daniel Siri, Rosana Respuela, Mónica Fraiese, “Yiyo” Tessore, Carlos Cambres… (siguen) y fueron algunos de nuestros profesores Mario Mónaco, Ethel Garbarini de Robles, “Cacho” Milanesi, “Yeyé” Frescia,  Juan Carlos Lopardo, Beatriz Lampreabe, Pluvio Santoro, Alberto Igón,  Eduardo Risso…  

¿Cómo llegabas al colegio…?

Venía en colectivo y volvía a casa pasado el mediodía, salvo cuando tenía educación física que lo hacía a media tarde. Recuerdo que me permitían llegar unos minutos más tarde, por los horarios del colectivo. Me gustaba leer y aprender y no tanto ir al colegio porque adquirir conocimientos, me sedujo siempre. No tuve que rendir materias durante el secundario y fui honrado con ser escolta del pabellón nacional  y mejor compañero de mi promoción, la de 1977.  

¿Cuándo decidiste seguir tu carrera profesional…?

Desde siempre supe que era mi deseo ser médico veterinario y al partir de eso, al llegar el último año del secundario, me apresté para comenzar en la Universidad de La Plata, ya que para entonces, mi hermano Alberto ya estaba estudiando ingeniería allá. Por un par de años viví con dos muchachos de la zona patagónica, en 48 entre 5 y 6. Luego pasé a calle 37 entre 1 y 2 con “Juanqui” García (de García y Lértora). Para entonces estudiaban  entre algunos otros mercedinos, Eduardo Ferreiro, Diego y Alejandro Galván – que seguía Ciencias Económicas – y algunos más.

¿Tuviste alguna duda o dificultad durante esos años de estudios…?

Para nada. La carrera me atrapó definitivamente y nunca tuve duda de aquella elección que hice siendo todavía estudiante del nivel secundario. Te cuento que para ese entonces, las comunicaciones eran solamente por vía postal y las cartas llegaban al Correo en la ciudad, a la que se iba periódicamente, de modo que todo llevaba mucho atraso. Por otra parte, los llamados telefónicos eran a terceros y noticias eran muy espaciadas. Cuando por razones de estudios me quedaba en La Plata, lo hacía saber en casa por intermedio de terceros.

¿Al egresar…?

Cursando el último año de la facultad, tuve una experiencia insospechada porque uno de los animales de papá, tenía dificultades para parir y debí meter mano y practicarle a esa vaca una cesárea. Por suerte resultó todo muy bien y lo tengo como mi debut en la práctica. Durante todo el tiempo de estudiante mis conocimientos prácticos fueron lo que tomé en el tambo de la familia. Cuando me recibí, fui convocado por vecinos de campos linderos o cercanos, que me involucraron con  el trabajo y aunque lo preferido por mí son los caballos, la demanda mayor desde el principio ha sido el ganado bovino y sobre eso trabajé y trabajo mucho. Sin embargo me ocurrió algo curioso. Un conocido me recomendó a una gente de fuera de Mercedes que trabajaba con cerdos y me llamaron cuando ya estaba  recibido. Eran tiempos en que en nuestra zona había varios criaderos de porcinos, no muy grandes, lo que me hizo más conocido y de “boca” en “boca”, me recomendaban.

¿Nunca en un mostrador…?

Directamente no, pero cuando “Cacho” Colotta fue víctima de una coz de parte de un caballo, atendí su clientela en la parte de cirugía, que debí programar para las tardes y poder atender lo mío de mañana.

¿Se produce mucho ganado porcino…?

Mucho menos de lo que sería económicamente positivo para el productor e incluso el país. Se necesita gran inversión para la puesta en marcha de criaderos y los altibajos de la economía afectaron a los  productores. Una política acertada, sería de lo mejor para que se vuelva a invertir. Bueno es recordar que la carne de cerdo, es muy magra, salvo algunos cortes y eso la hace muy sana. Fui el primero que practiqué inseminación artificial en cerdos y llegué a atender en Mercedes y en la zona, a muchos clientes.

¿Tenés tu propio criadero…?

Pese a lo difícil que resulta trabajar en el rubro, desde hace años tengo mi criadero y venciendo obstáculos, que son muchos, sigo en eso. Te agrego que por no habérsele dado la importancia real al ganado porcino, hoy no estamos en condiciones de exportar todo lo que reclama el mundo.

¿Cuándo te casaste…?

Nos casamos en San Patricio el 26 de octubre de 1985 y fuimos a Cataras y Brasil. Al regreso nos instalamos en la casa que ya habíamos comprado en 10 entre 13 y 15, en la que vivimos hoy. María Inés, que es Profesora en Castellano, Literatura y Latín, ejerce Latín en el Seminario Santo Cura de Ars.  

¿Cómo son tus hijos…?

Augusto es muy trabajador, emprendedor, decente y gran compañero en nuestras cosas. María Eugenia es la niña mimada de todos, muy cariñosa, excelente madre, conservadora y delicada.

¿Cómo llegaste a integrarte a la Sociedad Rural…?

En 1997 presenté un caballo para el ¼ de milla puro y entero llamado “Eugene” y resultó el ganador de la muestra. A partir de entonces, fui invitado por las autoridades de la entidad que presidía entonces el Dr.  Carlos Aristi (Gordo) y desde entonces estoy integrando la C.D. En 2010, me dignaron con la presidencia y desde entonces la ocupo, acompañado con colegas y amigos de gran valor como lo son Leonardo Fagundez, Mariano Cabrera, Ignacio Bustos, Lucas Antonelli, Gustavo Bigongiari, mi hijo Augusto…(siguen). Ya se han celebrado 73 muestras y estamos siempre apuntando al crecimiento de la actividad.

¿Cómo es un día tuyo hoy…?

Por la mañana paso casi diariamente por la oficina de la entidad que tenemos en la terminal de ómnibus. Me impongo de los temas a tratar y luego parto para mi campo haciendo de todo un poco con mis animales. Trato de volver a casa para almorzar y hacer las diligencias que hagan falta. Por la tarde vuelvo al campo y regreso a casa para estar a la hora de la cena. Trato de estar informado, de manera que veo un poco de las noticias de política y economía y me duermo cerca de la media noche. En el campo trabajo con mi hijo, también veterinario y un empleado que se llama Ricardo Raponi.

¿Seguís en la doma…?

Como te dije me gustan los caballos por sobre todas las cosas y el tema de la doma es una de mis cosas preferidas. Lo hago desde siempre y me gusta por sobre la mayoría de las otras cosas. Lo hago montado y de abajo.

Fuera de juego

Soy hincha de Boca.

Me gusta comer de todo, pero elijo el asado y el salame que yo mismo produzco, con un buen vino tinto.

Gustavo Bojorge es uno de mis grandes amigos de la vida. Por fortuna tengo otros varios.

Uno de mis defectos es no armonizar el tiempo que realmente tengo con los compromisos que tomo y eso no es bueno.

Soy objetivo, sé escuchar y entiendo generalmente la opinión de otros.

María Inés es gran madre, esposa, abuela y profesional. Íntegra y sabe organizar las cosas de toda la familia.

Algo que me hubiese gustado hacer es un lanzamiento en paracaídas. No ser un profesional de eso, pero vivir esa experiencia.   

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