José “Chueco” Latapie

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“Trabajé en el Banco Nación por 20 años, hasta que decidí dedicarme a algo distinto e independiente. Hace un par de años pude abrir mi agencia de motos en plena avenida 17. Con varios amigos, me gusta salir en moto viajando por todo el país”.

José Luis “Chueco” Latapie, 55 años, comerciante, casado con Mariana Verónica Ramponi (48), empleada. Tres hijas; María Eugenia (22), María Clara (19) y María Victoria (13). Hoy nos cuenta algo de su familia, sus gustos, su vida, sus experiencias, sus cosas…

¿Dos hermanas…?

Sí, soy el mayor de tres y ellas se llaman Andrea, que es mandataria del automotor y Adriana, kinesióloga. Soy además padrino de María Pilar, hija de Martín y Andrea y María Emilia, hija de Adriana y Gustavo.

¿Tu hogar paterno…?

Hasta 1992 en que me fui a vivir solo, estuve en casa de mis padres en 32 y 43, lugar del que tengo recuerdos de los chicos del barrio, entre quienes han estado Marcelo, Ruben. Jorge… (siguen).

¿Te has llevado bien con tus hermanas…?

Tenemos mucha diferencia entre mi edad y las de ellas, de modo que sus cosas fueron a destiempo de las mías, pero en general y desde siempre nos hemos llevado bien.  

¿Tus estudios…?

Los hice desde el mismo jardín de infantes, pasando por la etapa primaria y el secundario en el Colegio San Patricio. Fui compañero entre muchos otros del “Pato” Argüelles, Daniel Apecetche, Fabián Ferrero, Gustavo “Chispa” Lussello, “Lulo” Laplaca, “Milo” Manzur, Horacio Cámpora,… (siguen) y eran docentes entonces, Ricardo Tabossi, “Lucho” Barbella, “Carlitos” Fiorelli, “Lila” y “Nenín” Filippi, Mónica Santoro, “Lechón” (Miguel) Iribarren… (siguen).

¿Terminaste en tiempo y forma con tu promoción…?

Terminé en 1981, pero los dos años siguientes los tuve que emplear para preparar y rendir las materias que me habían quedado colgadas en San Patricio. Finalmente obtuve el título de “Bachiller”. Con eso te digo que no fui bueno para los estudios Al colegio iba pero de tomar los libros ni hablar. Tuve desde chico, una moto Zanella (ciclomotor) de 48 c.c. que recibí de mi viejo y me pasaba muchas horas con compañeros yendo de un lado a otro todo el día. Ya entonces me seducían las motos y cuando pude, lo primero que hice es comprar la que estuviera a mi alcance y me gustara.

 ¿Tus amigos de la adolescencia…?

Fuimos un grupo muy lindo entre los que estuvieron Pablo Cámpora, Jorge Arias, Gustavo Viard… (siguen)

¿Cómo siguieron tus cosas…?

Ni se me ocurrió seguir alguna carrera terciaria o universitaria, de manera que hice lo necesario para comenzar a trabajar y conseguí emplearme en el Banco de la Nación Argentina, comenzando en una sucursal de la ciudad de Buenos Aires, en Carlos Pellegrini. Te cuento entonces, que mi viejo era empleado en la Sucursal Mercedes y aquí mismo se jubiló.

¿Viajabas diariamente…?

Si claro, compartiendo las idas y vueltas en tren, con mercedinos que también lo hacían, entre ellos Mario Úngaro, “Fito” Salvo, Walter Valle, Jorgito Spinelli… (siguen). Tomábamos el de las 5.30 y regresábamos a media tarde y ya de noche en invierno, pero eso y por suerte, duró poco más de un año, ya que pasé a la sucursal de Morón y me encontraba con mis compañeros en la viaje a la vuelta, porque yo iba más tarde que ellos a la mañana.

¿Mucho tiempo en Morón…?

Solamente por unos seis meses, porque se produjeron algunos cambios y jubilaciones que me llevaron a la filial de Luján en la que estuve unos cuatro años y que recuerdo como muy buenos en todo sentido. Luego pude recalar en Mercedes que era mi objetivo y estuve hasta el año 2004,  tiempo en que deseoso de dedicarme a algo mío, me retiré del banco. Te debo decir que el trabajo me gustaba, pero había llegado a una instancia en que me pareció oportuno independizarme y lo hice. Tuve  muy buenos compañeros como Arturo Fusco, David Courtade, Jorge Milhomme,…

¿Ya sabía qué hacer…?

Desde hacía un tiempo y mientras era empleado del banco, con Mauricio Vigolongo teníamos un taller de chapa y pintura en calle 14 entre 5 y 7 y también comencé con Osvaldo Botta, con el tema de locutorios y cabinas telefónicas.

¿Cómo fue eso…?

Osvaldo me comentó el tema y me pareció que era bueno y lo encaramos. El primer local que abrimos fue en avenida 29 entre 20 y 22, junto a lo que es la sucursal local del Banco Francés y luego el segundo que fue en 20 y 27, ya en sociedad con Mauricio (Vigolongo) con el que antes tuve el taller del que te hable. Ya hace muchos años que sigo solo con el tema de los locutorios y tengo unos 50 en actividad, llegando en su momento a ser más de 100. Algunos los dejé a partir de dedicarme de lleno al comercio de motos, que hace ya dos años tengo instalado en Avenida 17, casi  22, (Latapie Motos).

¿Dónde tenés cabinas…?

Tengo hoy en Mercedes, Suipacha, Chivilcoy, Alberti, Bragado, Luján, San Andrés de Giles y San Antonio de Areco. En su momento también los tuve en Lobos y Mar del Plata por ejemplo. Para eso viajo tanto como sea necesario, ya que siendo un servicio que se tiene como público, se debe brindar la mejor manera posible y en eso soy muy cuidadoso. 

¿Siempre apasionado por las motos…?

Como te dije, desde aquella primera Zanella 48 que me regaló mi viejo, que también era fierrero, tuve varias motos y a cada una la he disfrutado mucho. Hoy conformo un grupo de muy buenos amigos moteros, como son David Courtade, “Cacho” (Leonardo) Úngaro, Horacio Cámpora, Germán Vigolongo, Claudio Tejedor, Fabián Grosso,  Ruben Dicatarina, Jorge Giacoy y mi amigo de toda la vida Carlos Acuña. Hemos viajado mucho y si podemos lo seguiremos haciendo por todo el país y fuera de él como Machu Picchu en el Perú, para el que recorrimos más de 8.500 kilómetros en 15 días.

¿Cuál resultó tu primera máquina importante…?

Fue una “Kawa” 550.cc. del año 81 que compré en 1986, luego otra 650, luego una Suzuki 0 km. y varias más, pero cuando estaba construyendo mi casa, en la zona del Club Estudiantes, decidí vender todo para seguir edificando. Cuando pude  volví a las motos, pasando por varias marcas, Honda, CBR, una Ninja de Kawasaki, otra Honda 1000, y etc…. Hoy tengo una Ducati 1200.

¿Pero también has restaurado máquinas viejas, no es cierto…?

Es así. Lo hice con varias, porque siempre me atrajeron las motos viejas y ponerlas en condiciones me gusta mucho. Actualmente tengo dos Honda, una 900 F y otra 1050 CBX. Cuando era chico las admiraba y en cuanto pude las compré y restauré hasta en el más mínimo detalle y soy sincero, me siento orgulloso de cómo quedaron.

¿Hubo alguna que recuerdes en especial, de las que tuviste o tenés…?

Todas tiene lo suyo, pero la primera, aquella “Kawa” 550, era de lo mejor y me produce algo de nostalgia. Siempre recuerdo el primero de los viajes que hicimos a Mendoza con “Carlitos” (Acuña), en 1987, que fue toda una aventura.  

¿Sos concesionario de alguna marca…?

No. Soy particular y multimarcas. Con eso tengo la oportunidad de poder ofrecer lo que se adapta mejor a la necesidad o el gusto de los clientes. No hago mecánica, salvo los services de las 0 Km. que vendo.

¿Estás casado…?

Sí. Nos casamos con Mariana el 2 de marzo de 1997 en San Patricio y nos fuimos de luna de miel a Brasil. Nos instalamos en nuestra casa propia en la zona del Club Estudiantes. Estuvimos de novios desde 1989.

¿Cómo es cada una de tus hijas…?

Eugenia es muy reservada, pensante y dueña de gran inteligencia. Clara es de capacidad superlativa y analiza todo antes de hablar o hacer algo. Victoria, es la de más fuerte carácter y nos tiene a todos “cortitos”. (ríe)

¿Cómo es un día tuyo hoy…?

Me levanto temprano, desayuno fuera de casa y alcanzo a Eugenia para su viaje periódico a la facultad (Luján) y ya me meto en el negocio hasta el mediodía. Almuerzo en casa y después de algunas cosas que tenga que hacer, vuelvo a la agencia. Me quedo hasta que haga falta y dejo todo lo del día listo para al siguiente no tener nada que me retrase.

Fuera de juego

Soy apenas un simpatizante de Boca.

Me gustan los asados y con un buen vino tinto.

Uno de mis mejores amigos de toda la vida es “Carlitos” Acuña.

Soy impulsivo y algo temperamental. Trato de no caer en eso, pero…

En todo lo que emprendo soy perseverante y busco logar lo mejor en todo eso. Nunca estoy del todo conforme y por eso no bajo los brazos.

Mariana es muy buena madre y esposa. Nos cuida y complace un poco a todos. Tiene buena onda en general.

Un defecto que le advierto y se lo marco, es que no sabe andar en motos y eso para mí, es “falta grave”. (se ríe).

Todo lo que emprendí pude lograrlo y como no tengo aspiraciones raras, estoy conforma y feliz con lo que hago. A mi familia y amigos los tengo a mi lado apuntalándome siempre. Eso se los agradezco.     

Me gustan las carreras de GP y he ido con amigos a la de Las Termas en Santiago del Estero. Admiré a pilotos como Wayne Gardner y Randy Mamola y en la actualidad al ídolo de todos, Valentino Rossi.

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