Ocurrió el jueves por la noche en Casa Anus. Hubo cena, baile y reconocimientos. Una noche mágica para una institución que lucha contra viento y marea para sostenerse. María Silva nos habló de esa «supervivencia” y del derrotero para que le reconozcan una tarifa especial en los servicios.

Tal como lo habíamos anticipado el pasado lunes, el taller protegido de CAIDIM celebró sus primeros 50 años de vida con una gran fiesta en Casa Anus. Se vivió una noche de muchísima alegría donde todos sus integrantes, muchos de ellos por primera vez, pudieron disfrutar de este espacio, con mesas muy servidas, bailar, tener su cotillón para animar aún más el festejo y hasta disfrutar del especial momento de la torta. Una noche repleta de recuerdos y hasta de entrega de presentes, como recibió Normita quien está en CAIDIM desde su fundación misma. Horas antes de esa velada que se registró en la noche del pasado jueves, conversamos con María Silva, quien actualmente se encuentra al frente de esta noble institución de la ciudad. “Para que una institución sobreviva durante tantos años, toda la gente que está en esa institución le tiene que poner muchas ganas, esfuerzo, camiseta… a veces te planteás abandonar el barco pero después reflexionas y querés seguir con más fuerzas”, remarcaba. A lo largo de todos estos años, Silva admitió que hubo muchos momentos difíciles, “pero siempre hicimos mucho para salir adelante… sacábamos energía de donde sea y por suerte CAIDIM ha contado con mucha gente que le puso ganas. Es cierto que falta voluntariado, especialmente de gente joven. No solo pasa en Mercedes, yo puedo hablar de los talleres en la provincia de Buenos Aires, hay una gran falta de voluntariado joven…  Nos cuesta muchísimo encontrar gente joven que siga una lucha que nosotros hace más de 20 años que venimos haciendo”, contó.

Dificultades

Como decíamos anteriormente, momentos difíciles han existido en cantidades para estos talleres. Actualmente uno de los grandes inconvenientes es el costo de los servicios. A pesar de las características que tienen estos talleres, no han podido lograr en todos estos años, que la luz o el gas tengan una tarifa especial. No porque no lo hayan tramitado, sino porque no les han dado respuesta. Esto ha significado que achiquen los espacios para calefaccionar o refrigerar, y las condiciones de trabajo es obvio que han cambiado. “Me cuesta mucho hablar de lo negativo, trato de buscar lo positivo, pero que no podamos calefaccionar todo el taller es grave… Cuando hice el planteo a los muchachos fueron ellos los primeros que lo entendieron. Es difícil trabajar todos juntos en un espacio reducido, ellos le inyectaron optimismo así que cómo nosotros no íbamos a sumarnos”, señalaba. Las facturas que le llegaban usando buena parte del edificio tenían montos en el caso del gas de 20 mil pesos o más por mes, ahora en ese espacio reducido al que hacíamos referencia, pagan alrededor de 9 mil pesos. “No tenemos ninguna tarifa especial de gas o de luz. Hemos hecho durante seis años, trámites para obtener la tarifa social, ante el CENOC. Planillas y documentación que no tuvieron respuestas. Lo hablamos con “Pocha” Rudoni y lo tenemos que tomar con humor, pero hacemos papeles permanentemente para el Ministerio de Trabajo, presentamos proyectos, la Superintendencia,  no nos falta nada, pero no la tenemos”, resaltó. “Vamos por el sexto año pidiéndola y no la tenemos… en un momento salió en los medios que si te inscribías en el CENOC (Centro Nacional de Organizaciones de la Comunidad dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación) la tenías pero cuando lo leía sabía que era mentira. Tanto tiempo reclamando desgasta y te da ganas de dejar de hacerlo. La respuesta es quédense tranquilos que va a salir… y esa no es una respuesta. Nos dicen que van a llegar acreditados en próximas facturas. Pasan los años y tenemos que reunir nuevamente toda la documentación”, cuenta María Silva. “Perdés tiempo que tiene un valor, todo tiene costo… llamar por teléfono o viajar para reclamar donde te atiende nadie. El Honguito está en la misma situación. A un taller le llegaron 40 mil pesos y están desesperados”, remarcó. En la provincia de Buenos Aires existen 256 talleres y la realidad de todos ellos es parecida. Pero todos esos problemas se olvidaron al menos por algunas horas. El jueves por la noche hubo festejo y CAIDIM merecía tener su fiesta que contó entre otros con la presencia del Intendente Municipal, Juan Ignacio Ustarroz y la directora de Discapacidad, Tatiana López.   

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