Raúl Donadío

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“Cuando salí de la colimba me sumé al trabajo en el taller de mi viejo. Las cosas se dieron de tal manera que con el tiempo armamos lo que es desde hace años una pequeña pyme de servicios de remolques. Tengo la mejor familia a la que se puede aspirar”.

Raúl Horacio Donadío, 57 años, empresario y comerciante, casado con Mabel Inés Piorno (58), docente y empleada en la justicia Federal. Tres hijos; Agustín Antonio (29), arquitecto; Esteban Raúl (27), kinesiólogo y Catalina Inés (24) estudiante de Bioquímica en la UBA. Hoy nos cuenta algo de su vida, su familia, sus experiencias, su trabajo, sus gustos, sus cosas…

¿Tu barrio de nacimiento…?

Nací cuando vivíamos en calle 35 entre 28 y 30, barrio en que tuve mis primeros amigos y compañeros de juegos y travesuras entre ellos Juan Manuel y Alfredo Uncal, “Jackie” Uncal, Sergio y Marcelo Denápole, Claudio Batista, Fernando Mazzola, Roberto y Fernando Pachiani… (siguen), disfrutando de una infancia muy feliz por cierto.

¿Tu familia…?

Tengo a mi hermana dos años mayor, Silvia, con quien cumplimos años el mismo día, 15 de octubre (mañana). Papá, que se llamaba Raúl Antonio, falleció en 2017, pocos días después de cumplir sus 80 años. Fue mecánico toda su vida y me hizo su socio de muy joven. Mamá era María Luján Antes y murió a los 65 años en 2003.Tengo varios ahijados; Pedro, que es hijo de Alicia (Piorno) y Eduardo Martinet; Florencia Saralegui, hija de Jorge y mi hermana Silvia; Fausto San Pedro, hijo de Sebastián y Daniela Fuaz y Mercedes Argiro.  

¿Dónde tuvo su taller el viejo…?

Supe que al principio tuvo su taller en 34 entre 21 y 19, pasando luego a 24 entre 11 y 13 donde además instaló la cochera y finalmente compró el lugar donde hoy mismo tengo mis herramientas y guardo mis vehículos en 7 entre 38 y 40 desde 1982. Luego de una afección cardíaca a sus 48 años, papá aflojó un poco el ritmo de trabajo que ha sido muy febril.

¿Quién marcó los límites en casa…?

Mamá era la que estaba más tiempo con nosotros y ella se encargaba de todo, pero alguna que otra vez, cuando fue necesario, papá se hacía notar. Debo ser sincero y señalar que Silvia ha sido desde siempre mi protectora y la recuerdo llevándome de la mano de una parte a otra y ayudarme con las cosas de la escuela. Como mucho no me gustaba leer, ella lo hacía en voz alta cuando el tema no me interesaba. (se ríe). Mamá se enojaba por eso.  

¿Tus estudios…?

Hice los tres primeros años en la Escuela Nº 2 “General San Martín” y me pasaron a la Nº “Víctor Mercante” hasta terminar el ciclo primario. Allí fueron algunos compañeros Oscar Larrondo, Fernando Vassallo, Ariel Vázquez, Marta Díaz, Mónica Molinuevo, Osmar Frabasil… (siguen) y fueron algunas maestras La señora de Viar, María Ester Bassi, “Pebete” Balado, “Lita” Aguirre, la señora de Capandegui… (siguen). Para el secundario comencé en el Agrotécnico ya que era gustoso de las cosas del campo. Algunos de mis compañeros fueron Oscar Barbato, Juan José Tolosa, Luis Tamagno, Walter Interlandi, “Jackie” Uncal, Oscar Filipin, Mónica Cechini, Ma. del Carmen Quintana, Sandra Pollero… (siguen) y entre los docentes recuerdo a Ernesto Casinas, Horacio Casaretto, Ana y Oscar “Cacho” Milanesi, Ricardo Colombo, Hernán Borrajo, Eduardo Risso, Susana Baez… (siguen).  

¿Hiciste el servicio militar…?

Luego de ser sorteado y obteniendo el número 735, me destinaron para hacer la “colimba” en el Comando en Jefe del Ejército en Buenos Aires, cosa que hice desde el 3 de marzo y el 17 de agosto de 1982, tiempo del conflicto de las islas Malvinas, saliendo en la primera baja.  

¿Qué hiciste a partir de entonces…?

Como te dije, no terminé en el Agrotécnico y sabiendo que en casa no había posibilidades de pretender una carrera terciaria o universitaria, que en algún momento imaginé, decidí meterme de lleno en el taller de viejo, que ya estaba en 7 entre 38 y 40. Ya lo venía haciendo desde hacía muchos años, porque los fierros han sido mi pasión, tanto que me hubiese gustado competir corriendo, pero sólo lo pude hace como acompañante de “Toto” (Etchegaray) en una de sus participaciones en el TC. Del Oeste. Con mi viejo armamos una cupé Chevrolet y me divertí bastante en eso.  

¿Cómo te llevabas con tu padre en el trabajo…?

Teníamos distintas formas de pensar. Él era mucho menos ansioso que yo que no puedo dejar para después algo que debo hacer ahora, en cambio él no A mí me gustaba comenzar con un auto por ejemplo y terminarlo lo antes posible, mientas que papá no y se demoraban las cosas. Por todo lo demás, nos llevamos siempre muy bien y en todo sentido fue un verdadero ejemplo para mí.

¿Cuándo comenzaron con el tema de remolques y todo eso…?

Desde siempre y con el histórico “baqueano” (IKA) y su guinche, hicimos ese trabajo, por muchos años, pero ocurrió entonces que las compañías de seguros comenzaron a brindar a sus clientes el servicio que en ese tiempo era casi exclusivo del ACA.  Algunos ejecutivos que bajaron a Mercedes en la búsqueda de gente que pudiese cubrir esa red, recibieron de parte de nuestro amigo Rubén Del Giúdice, su recomendación hacia nosotros y allí comenzó un cambio muy importante en nuestro trabajo.  

¿Entonces…?

Trabajamos bastante tiempo en eso, pero el tiempo fue pasando y con eso el trabajo creciendo, de manera que era necesario invertir y mejorar o desaparecer, porque la demanda seguía aumentando. Lo cierto es que en 1998 con el asesoramiento de un par de muy buenos amigos, obtuve un préstamo con garantía hipotecaria en el Banco de la Provincia y se pudo comprar la primera unidad 0 Km. (NISSAN). Aunque te parezca raro, lo vendí recién en 2013 con un millón y medio de kilómetros.

¿Era una unidad de avanzada…?

Fue la primera plataforma de la zona e hizo que hasta que aparecieron otros, el trabajo fuera muy grande y con eso también ganar un prestigio que me he preocupado en sostener, dado que entiendo que lo nuestro se basa fundamentalmente en la confianza y en eso no es posible fallar. 

¿Pudiste cumplir en tiempo y forma con el préstamo…?

Afortunadamente si y debo confesarte que para poder cumplir con todo trabajé día y noche y con los tres chicos atendidos de la mejor manera por Inés, que ha sido siempre una leona para con sus cachorros. Hoy ya no soy de brindar el servicio en horas de la noche, porque estoy agotado por todo lo que le dedico diariamente al trabajo.    

¿Tenías tu barra de amigos…?

En la adolescencia tuve amigos que hoy perduran en el tiempo, como son por ejemplo Ariel Vázquez, Sergio Furnus, David San Martín, Carlitos Scasso, Oscar Larrondo, Marcelo Gaynor, “Nené” Armengol, Ceferino y Jorge Ballesty… (siguen). Hoy participo de distintos grupos en la pesca, los viajes al sur para esquiar, la caza…. Entre todos ellos están “Coco” Taverne, Daniel Galeano, “Polingo” Zitta, Miguel Neila, Ariel Vázquez, el “Gringo” Martellono… (sigue lista interminable). Con Inés salimos muchísimo en pareja con Silvina Zubeldía y “Lucho” Torcoletti, dos grandes amigos. 

¿Desde cuándo estás con Inés…?

Nos conocíamos desde siempre por frecuentar los mismos grupos y nos pusimos de novios en 1987, para dos años después, el 26 de mayo de 1989 casarnos en San Patricio con oficio del Padre Derry (Murphy)  y fiesta en el salón del Agrotécnico. El viaje de bodas fue a Cataratas y al regreso nos instalamos en nuestra propia casa de 58 entre Av. 29 y calle 31.

¿Ya tenían casa…?

Claro y te cuento lo que pasó. Un día estábamos paseando en el Citröen de Inés y pasamos frente a esa casa que tenía un pequeño cartel que decía “en venta”. Dimos una vuelta y volvimos para preguntar, simplemente por curiosidad porque plata no teníamos, pero lo cierto es que cuando nos dijeron el precio en australes, 35.000, nos pareció que podíamos juntar esa suma y durante ese fin de semana lo hicimos, vendiendo el auto de ella y un Renault 4 mío entre otros rebusques. La visión de Inés para esas cosas es fantástica.

¿Cómo son tus hijos…?

Agustín es muy estudioso, observador y reservado. Esteban es el callado y pícaro al mismo tiempo. La dulce de la familia es Catalina. Los tres son coincidentes en algo, son sencillamente magníficos.

Fuera de juego     

Soy hincha de Boca.

Mi cuñado Eduardo Martinet es uno de mis mejores amigos. Otro muy bueno e incondicional es Daniel Galeano.  

Las pastas y el asado con un buen vino tinto son mis platos preferidos, solo superados por las tortillas a la española de los sábados que prepara Inés y para el postre los merengues.

Soy calentón pero se me pasa rápido.

Soy servicial y solidario. Si puedo ayudar lo hago y en mi trabajo desde siempre, se debe ser así.

Inés es una gran madre y esposa. Trabaja y nos protege a todos para que podamos hacer lo que debamos.

Debe tener algún defecto, pero al menos yo no se los he descubierto.

Me hubiese gustado correr en autos, pero eso no se dio.

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